miércoles, 28 de julio de 2010

España y sus nacionalismos


Los racistas definían “nación” – lo seguirán haciendo -, como “una etnia políticamente organizada”.

Puede buscar el lector lo de “etnia” en el diccionario.

Con esta definición, mal puede Cataluña, llamarse nación. La población catalana es una mezcla tal, que de ninguna manera podría llamarse etnia. Lo del idioma es un argumento tan inconsistente, que da risa. Sólo hay que asomarse al escaparate del origen racial de los dirigentes nacionalistas catalanes, para ver que lo de “nación catalana” es una patochada populista, que sólo puede arrastrar a otro rebaño mestizo. Para colmo, sólo la mitad mal contada de ese rebaño habla una jerga que sólo los más generosos llamarían catalán.

No se puede decir lo mismo de los vascos o incluso de los gallegos. Probablemente ellos sí tienen una base para llamarse “nación”. No lo sé, sólo me lo malicio.

Decía José Antonio Primo de Rivera, sí, el fundador de la Falange Española, esa cosa que no se puede nombrar, que prefería una “España roja” a una “España rota”.

No estoy de acuerdo. Cualquier cosa antes que una España regida por unas leyes antinaturales dictadas por el odio.

No me escandalizan los independentistas, salvo por su estupidez. Si fuera vasco preferiría una “nación vasca”, regida por la ley natural, que unas vascongadas formando parte de una sociedad degenerada. Creo que Sabino Arana decía eso, pero a lo bestia y sin criterio.

Lo mismo si fuera gallego, o catalán, si todavía lo genuino catalán tuviera presencia en la sociedad catalana actual.

Prefiero una sociedad independizada, sin aborto, sin matrimonios homosexuales, con justicia libre, con policía no politizada, con un ejército no mercenario, con respeto al inmigrante pero sin concesiones enfermizas, con justicia social, con la familia como base de la estructura social, con respecto a la ancianidad, en fin, con la ley natural como criterio,… que una España unida, en la basura.

Pero es que hoy los nacionalismos, en España, son desperdicios que se han salido del cubo de basura. Y para eso, ya está bien la España una... caballo grande, ande o no ande.

Y es que aquí, hasta el racismo ha de ser una farsa, un saca perras.

Paciencia.

lunes, 26 de julio de 2010

Jaime Balmes Urpià

El próximo día 28 de agosto se cumplirán, D. v., doscientos años del nacimiento del gran pensador Jaime Balmes (1810-1848).

Balmes fue un sacerdote de mente inspirada, que escribió cosas profundas con un lenguaje perfectamente accesible a cualquier persona. Balmes mostró en sus escritos cómo se puede interpretar lo cotidiano, sin necesidad de poseer profundos conocimientos de Filosofía.

Una de sus obras más conocidas es “El Criterio”, librito de lectura deliciosa, que ofrece la interpretación del mundo, desde la sencilla perspectiva del sentido común.

Jaime Balmes fue un amigo de mis años de juventud; concretamente “El Criterio”, estuvo y está siempre a mano, en una sencilla edición que heredé de mi padre, y él del suyo, mi abuelo.

Este blog, a una abismal distancia de la inspirada pluma del maestro, intenta también llegar al fondo de lo cotidiano, desde la luz del sentido común.

No podía dejar de recordar tal efeméride, en una sociedad en la que el sentido común ha sido apisonado por la esquizofrenia del comportamiento.

Como epílogo, sólo indicar que probablemente la biblioteca más documentada del mundo sobre el pensamiento balmesiano, sea la del Seminario Conciliar de Barcelona (España).

viernes, 16 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Cataluña y su estatuto


El parto de los montes. Eso ha sido la sentencia sobre la constitucionalidad del estatuto autonómico de Cataluña.

¿Sorpresa? Hay a quien le sorprende, constantemente, que el semáforo cambie del rojo al verde, pasando por el amarillo. Pero es que los hay con problemas de fondo.

En una España con la Justicia corrupta, ¿se podía esperar que un acto de los tribunales de justicia del más alto nivel, no estuviera contaminado por la corrupción?... ¡si es de allí de donde emana la corrupción!

Me da lo mismo lo que diga esa sentencia. En el mejor de los casos sería un acto de justicia en Sodoma; intrascendente para la comunidad, vital para el protagonista. Pero no es el caso. Aquí ya sabemos quienes son los protagonistas y lo que se puede esperar de su honra.

La sentencia del estatuto de Cataluña es un paso más hacia esa entelequia utópica que creen los masones van a conseguir en Cataluña; una sociedad libre, sin Dios, de justicia infinita, de solidaridad y de igualdad. Eso sí, naturalmente, una Cataluña ideal gobernada por una pequeña oligarquía de venerables, nuevos ricos de la oligarquía política y empresarial, que son los que saben lo que le conviene al pueblo. Venerables maestros apuntalados por una policía eficaz, que quite de en medio a quien pretenda alterar ese orden perfecto de paz y de armonía.

De hecho, Cataluña ya funcionaba así, pero faltaba la impunidad total para esa oligarquía visionaria. Ya había impunidad, pero no era total... todavía tenían que recurrir a falsificar facturas y a dar las mordidas en maletines.

Ahora, casi todo está consumado, pero falta un detalle: La sentencia del tribunal constitucional (en minúscula, que es lo que se merece) no aprueba la creación de una justicia exclusiva catalana, el requisito que queda para la impunidad total. Pero es cuestión de tiempo; en cuanto las logias alcancen un acuerdo en sus disputas internas, la utopía catalana será un hecho. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez, ya ha advertido que solucionará ese detalle enseguida; “Misión cumplida”, ha dicho a continuación dirigiéndose a las cámaras. Yo he entendido, que con esa frasecita de opereta, ha querido dar cuenta de su faena a su amo. Creo que le ha faltado añadir; “¿lo he hecho bien?”

Usted, lector, me dirá ¿no son los fines de paz y armonía unos fines ideales? Pues así, grosso modo, sí, pero ¿la oligarquía que gestionará esa paz, es la tutela ideal?; ignorar lo que el sentido común y la ley natural nos dicta, ¿es una forma de vida deseable?; y, sobre todo, ¿es mejor la paz que la libertad?

La historia conoce bien ese socialismo utópico, masónico, demagógico y alienante; siempre ha sido un fracaso, casi siempre un fracaso sangriento que han pagado los inocentes. El socialismo, en todas sus variantes incluida el socialismo nacionalista, ha sido la ideología que más crímenes ha contabilizado en la historia de la humanidad. Es la triste evidencia de esa macabra ideología totalitaria e inmoral, que ahora acomoda, por fin, sus posaderas en Cataluña.

Una ley que despenaliza el asesinato

Hoy se cumple la consumación del mandato socialista para deshumanizar España y convertir a sus ciudadanos en vasallos miserables. Hoy se despenaliza en España el aborto, que podrán practicar incluso las jovencitas, sin autorización de los padres.

He hablado en otros lugares sobre ello y no me importa repetirme reiterando mi juicio, aunque el tema está tan hablado que no quiero aburrir.

No hay duda científica de que el feto, desde su concepción, es una vida humana en su integridad. Destruir intencionadamente una vida humana es un asesinato, luego el aborto es un asesinato.

Cualquier ley del aborto es criminal. Ya lo era antes y lo es ahora, con mayores agravantes. No es una cuestión religiosa o doctrinal, es cuestión de sentido común. Y además es un crimen más abyecto por cobarde, al destruir una vida inocente e indefensa y más miserable, por realizarse en connivencia con la misma madre de la víctima. ¡Miserables!

Y es de gentes bien nacidas luchar contra el crimen.

Mientras en España no haya una mayoría de personas bien nacidas, tendrá las leyes que se merece, en las que el pederasta, el prevaricador, el criminal… disfrutan de penas leves mientras sus víctimas arrastran toda su vida la pena de la hija violada o del familiar asesinado. Con el regodeo de los políticos, de uno y otro color, que engordan con la sangre del pueblo español.

viernes, 2 de julio de 2010

Una sonrisa

Hace un par de domingos (escribo esto el día 1 de julio), me encontré en la misa dominical a una persona a la que visito periódicamente en su página web.

Nada tiene eso de novedad. Muchos acuden al compromiso semanal con ese Principio, que ni conocemos ni entendemos, pero tenemos cierto que existe.

También muchos tienen página web o conocen a quien la tiene. La página web a la que me refiero no es común por lo rico de su contenido, todo de calidad e interesante para creyentes o no creyentes, mientras tengan dos dedos de frente. Pero es sólo una página web.

Entonces, ¿a que viene el que escriba sobre ese encuentro tan poco original?

Porque lo interesante del encuentro no fue él, sino ella. Ella es su esposa, a la que saludé a distancia devolviéndole su sonrisa y su inclinación de cabeza. A una señora nunca se le debe saludar si ella no inicia el saludo. Eso lo enseñaban en las escuelas, cuando el materialismo aún no había destrozado las buenas formas, esas que tan grata hacen la convivencia, y que son gratis para pobres y para ricos.

A lo que iba. La señora, una ejemplar madre de familia numerosa, está afectada de dolencias severas y dolorosas, desde hace tiempo. Lo sé por terceros, pues la protagonista no habla de sus males, ni se queja. Sólo sonríe dulcemente cuando saluda a un conocido, y charla distendida, aparentemente ajena a sus dolencias.

Ella es la que me mantiene el recuerdo del encuentro de hace dos domingos. Porque arto de miserias del mundo, de penas, de crisis, de banalidades,.. aquella sonrisa sana, en un cuerpo enfermo, es un ejemplo de que a pesar de todo, las raíces de la fe milenaria, siguen hoy frescas y jóvenes.