Francisco era muy molón y cachondo.
Pero con sus declaraciones privadas de que no existe el infierno y que de existir, habría muy poca gente en él, quizá destapó el tapón de represión, que mucha gente humilde de ambientes pobres y violentos, tenía para no hacer el mal.
Para poner un ejemplo podría decir que un pandillero colombiano, quizá no actuaba mal por temor al infierno.
Pero cuando una autoridad en asuntos infernales dice que el infierno no existe, se podría preguntar el pandillero y ¿entonces para que me porto bien, si portarme mal es más rentable y no tiene consecuencias?
No sé, es una tontería que se me ocurre cuando veo a Francisco tan divertido y cachondo.






