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| Nene distraído y sus peucos. Foto libre en Internet. |
Me he cansado de que los demás hablen por mí y por eso vuelvo a enrollarme y a seguir dejando de lado las noticias.
Felicito y agradezco al alma cándida que obre con independencia.
Porque con libertad ya nadie puede hacerlo.
Estoy harto de tanta impunidad compartida por buenos, menos buenos, malos y regulares.
La corrupción se ha extendido tanto como el agua en una esponja, actuando como lubrificante el dinero en la forma de sobornos.
Es tanta la ansiedad de dinero y del bienestar material que se espera encontrar con él, que ya no te puedes fiar ni de la madre que te dio a luz y que probablemente, si te tuviera que parir de nuevo, te robaría los peucos para utilizarlos de hucha para guardar los regalos en metálico que te hiciera la familia y gastárselos en algún capricho para ella.
Ya ni las madres son lo que eran.
Sic transit gloria mundi.
Cuando el enemigo es muy superior sigue habiendo esperanza.
Los españoles inventamos la guerra de guerrillas.
Les ha sido muy útil a quienes nos han copiado.
Ya hablaremos.







