miércoles, 3 de junio de 2026

Impunidad y peucos.

 

Nene distraído y sus peucos. Foto libre en Internet.

Me he cansado de que los demás hablen por mí y por eso vuelvo a enrollarme y a seguir  dejando de lado las noticias.

Felicito  y agradezco al alma cándida que obre con independencia.

Porque con libertad ya nadie puede hacerlo.

Estoy harto de tanta impunidad compartida por buenos, menos buenos, malos y regulares.

La corrupción se ha extendido tanto como el agua en una esponja, actuando como lubrificante el dinero en la forma de sobornos.

Es tanta la ansiedad de dinero y del bienestar material  que se espera encontrar con él, que ya no te puedes fiar ni de la madre que te dio a luz y que probablemente, si te tuviera que parir de nuevo, te robaría los peucos para utilizarlos de hucha para guardar los regalos en metálico que te hiciera la familia y gastárselos en algún capricho para ella.

Ya ni las madres son lo que eran.

Sic transit gloria mundi.

Cuando el enemigo es muy superior sigue habiendo esperanza.

Los españoles inventamos la guerra de guerrillas.

Les ha sido muy útil a quienes nos han copiado.

Ya hablaremos.



viernes, 29 de mayo de 2026

Dios existe?

 

Imagen; autor con ia.

Es una pregunta aparentemente muy compleja pero que en realidad la puede contestar un tonto, lo que no quiere decir que la respuesta la puede entender un sabio.

Podría alargarme con un sinfín de argumentos que no servirían más que para perder el tiempo. Porque la respuesta la da el sentido común e intentar llevar una conversación inteligente con quien carece de sentido común, es perder el tiempo.

¿Qué nos dice el sentido común y la más elemental estructura mental del cerebro humano, desde que el mono dejó de ser mono y fue hombre?

Nos dice que la compleja estructura del universo, no puede ser obra y el azar.

Detrás de formaciones tan complejas y de funcionamiento tan bien organizado y exacto, tiene que haber un creador y gestor inteligente.

Semejante tinglado debió ser creado por un ser inteligente que existía antes de la obra. Puesto que la creó.

Esta evidencia va integrada en los genes del hombre desde que es hombre.

Al ser inteligente que creó semejante tinglado, es a lo que llamamos Dios.

Somos tantos hombres y tantas culturas y el tiempo del hombre ha sido tan largo, que cada uno lo ha llamado de una forma.

Pero la idea básica de la existencia de un creador es universal y común a todos los seres racionales.

Se ha llamado de una forma distinta a un mismo se creador.

El sentido común y los genes nos evidencian esa realidad.

Los monos, los delfines, los guacamayos, los cobayas y los cactus también tienen Dios, aunque ellos no lo saben porque no son racionales.

Pero cualquier ser humano tiene Dios y lo sabe, a no ser que sea un idiota vocacional, que también tiene Dios aunque por esnobismo o por idiotez, su boca se mueva diciendo que Dios no existe.

Quizás algún loco profundo no se plantee en la existencia de Dios, pero sí se la planteara, la reconocería, pues es un ser humano con todos los predicamentos del hombre.

Por favor no me digas y de la mujer, porque me dejarás en evidencia que se han pasado en tu lavado de cerebro.

La respuesta es sí.

Dios existe.

Ahora bien, si me dices si ese dios es el Dios cristiano, ahí ya hay tema para discutir.

Pero partiendo de un punto razonable, no partiendo de una estupidez.

jueves, 28 de mayo de 2026

El futuro de los borregos. +

 

Imagen; autor con ia.

Mal futuro aguarda a una sociedad mansa y cobarde que se deja guiar por un gobierno canalla.

A muy corto plazo se nota poco, pero con el tiempo se va moldeando la realidad próspera y feliz y se transforma en otra cosa.

El futuro a medio y largo plazo, es la miseria que con tanta soltura ha creado el socialismo, siempre rico y aseado por fuera, pero que ha dejado a su paso en el siglo XX miseria y más de ciento cincuenta millones de borregos muertos, que en su día fueron personas alegres.

Toma buena nota y no juegues con tu voto.

Nunca comunismo ni ninguna de sus franquicias.

Desatascate el cerebro.

Que un traje caro y unas sesiones de bótox no hacen a un líder.

Y menos cuando no los paga él.


He puesto una nueva imagen, que puedes ver aquí.


Palabras y palabrotas.

 

Foto; libre en Internet.

Pasé hasta los cincuenta años sin haber dicho ni un taco ni una palabra soez, ¡menos una blasfemia!, no porque fuera una buena persona o un niño educado y  luego, al crecer, no porque fuera una persona pusilánime o devota ni nada por el estilo, sino porque en toda mi vida en casa no había oído nada de eso.

Tuvo que llegar un momento en que mi entorno más íntimo, el modo habitual de expresión fuera el de las palabras inadecuadas y la grosería. Entonces fue cuando empezó en mí la tentación del desahogo con palabrotas. Nunca con blasfemias.

Pero aún así me mantuve relativamente limpio de esa mala costumbre y solo utilizaba ocasionalmente palabrotas por lo bajo, cuando quería verdaderamente desahogarme o insultar a alguien.

Por lo bajo porque no quería oírme por pudor y por no escandalizar.

No aprecio a aquellas personas, sean próximas o no, a las que oigo salir basura por su boca.

Creo que no puedo querer a quien es incapaz de contener una tentación tan elemental como la de utilizar expresiones groseras, aunque sea para referirse a cuestiones cotidianas o domésticas.

No veo con simpatía ni afecto a quienes así se comportan y a largo plazo me resultan insoportables para convivir.

Entiendo a quien suelta una palabrota si se pilla un dedo en la puerta, pero no me gusta.

A quien utiliza de forma habitual las palabrotas para cualquier desahogo, no puedo por menos que verlo como un animal.

A quien blasfema lo veo como un descerebrado.

Y lo que tengo claro es que no quiero acostumbrarme a aceptar ese comportamiento.

Prefiero la ausencia que la presencia de una boca vulgar y grosera, que en lugar de decir estupideces intentando darles coherencia, dice estupideces sin ni tan siquiera intentar hacer el esfuerzo de justificarlas.

Si me fuera de ermitaño no sería por una cuestión mística, sería para no escuchar a imbéciles.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Ni parásito ni borrego.

Foto; libre en Internet.


Desde muy joven he estado formando parte activa de mi sociedad.

Creía que valía la pena olvidarme de mí para buscar una sociedad mejor.

He perdido el tiempo y la vida.

Ya estamos en el siglo XXI y tengo que ver que en una sociedad desarrollada como la europea, España es un narco estado donde los delincuentes tienen una mayoría en el parlamento, que abarca todos los colores, rojos azules, nacionalistas y separatistas.

Todos con una misma intención, vivir parasitando a la sociedad.

Y esa sociedad egoísta cobarde y aborregada, se deja parasitar.

Antes era lo mismo, pero la sociedad estaba engañada.

Hoy es plenamente consciente de su situación.

Quitarlo para mí, que soy el único que lo lee.

Toda acción tiene su reacción y la reacción para esta sociedad miserable será dura.

La que se merece. 

La principal intención de esta entrada, es quitar al duende sabio de la portada del blog.

lunes, 30 de marzo de 2026

No entiendo a Jiménez Losantos.


 



Unas palabras sobre el tema.


Admirándolo, me gustaría entenderlo, pero dice cosas que me rechinan.
Quizás es tan independiente que dice lo malo que ve en todos, con lo que no tiene amigos.
Porque además se mete con todos con desprecio.
También soy muy crítico, pero sin desprecio y no olvidando las cosas buenas que tienen incluso algunos malos.
Eso sí, al no tener audiencia, no tengo enemigos.
Ni amigos.
Ni nada.
Pero soy más independiente incluso que Jiménez Losantos, aunque él es más listo y más sabio.
Y por eso no lo entiendo.
Porque una cosa es ser independiente y otra cosa es tener mala leche.
Ninguna de las dos es incompatible con ser un erudito.
La diferencia está en ser un erudito con buena leche o ser un erudito con mala leche.
Y cualquiera prefiere el primero.



viernes, 27 de marzo de 2026

Como ven el socialismo y el comunismo a la mujer.

 


Como simples objetos de consumo.

Las cifras y los hechos lo constatan.

Drogas,  sexo y dinero,  son las constantes de la corrupción del socialismo.

¡ Qué pena!

Y la salsa, la babosa indigencia intelectual de sus líderes.