jueves, 28 de mayo de 2026

Palabras y palabrotas.

 

Pasé hasta los cincuenta años sin haber dicho ni un taco ni una palabra soez, ¡menos una blasfemia!, no porque fuera una buena persona o un niño educado y  luego, al crecer, no porque fuera una persona pusilánime o devota ni nada por el estilo, sino porque en toda mi vida en casa no había oído nada de eso.

Tuvo que llegar un momento en que mi entorno más íntimo, el modo habitual de expresión fuera el de las palabras inadecuadas y la grosería. Entonces fue cuando empezó en mí la tentación del desahogo con palabrotas. Nunca con blasfemias.

Pero aún así me mantuve relativamente limpio de esa mala costumbre y solo utilizaba ocasionalmente palabrotas por lo bajo, cuando quería verdaderamente desahogarme o insultar a alguien.

Por lo bajo porque no quería oírme por pudor y por no escandalizar.

No aprecio a aquellas personas, sean próximas o no, a las que oigo salir basura por su boca.

Creo que no puedo querer a quien es incapaz de contener una tentación tan elemental como la de utilizar expresiones groseras, aunque sea para referirse a cuestiones cotidianas o domésticas.

No veo con simpatía ni afecto a quienes así se comportan y a largo plazo me resultan insoportables para convivir.

Entiendo a quien suelta una palabrota si se pilla un dedo en la puerta, pero no me gusta.

A quien utiliza de forma habitual las palabrotas para cualquier desahogo, no puedo por menos que verlo como un animal.

A quien blasfema lo veo como un descerebrado.

Y lo que tengo claro es que no quiero acostumbrarme a aceptar ese comportamiento.

Prefiero la ausencia que la presencia de una boca vulgar y grosera, que en lugar de decir estupideces intentando darles coherencia, dice estupideces sin ni tan siquiera intentar hacer el esfuerzo de justificarlas.

Si me fuera de ermitaño no sería por una cuestión mística, sería para no escuchar a imbéciles.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Ni parásito ni borrego.



Desde muy joven he estado formando parte activa de mi sociedad.

Creía que valía la pena olvidarme de mí para buscar una sociedad mejor.

He perdido el tiempo y la vida.

Ya estamos en el siglo XXI y tengo que ver que en una sociedad desarrollada como la europea, España es un narco estado donde los delincuentes tienen una mayoría en el parlamento, que abarca todos los colores, rojos azules, nacionalistas y separatistas.

Todos con una misma intención, vivir parasitando a la sociedad.

Y esa sociedad egoísta cobarde y aborregada, se deja parasitar.

Antes era lo mismo, pero la sociedad estaba engañada.

Hoy es plenamente consciente de su situación.

Quitarlo para mí, que soy el único que lo lee.

Toda acción tiene su reacción y la reacción para esta sociedad miserable será dura.

La que se merece. 

La principal intención de esta entrada, es quitar al duende sabio de la portada del blog.

lunes, 30 de marzo de 2026

No entiendo a Jiménez Losantos.


 



Unas palabras sobre el tema.


Admirándolo, me gustaría entenderlo, pero dice cosas que me rechinan.
Quizás es tan independiente que dice lo malo que ve en todos, con lo que no tiene amigos.
Porque además se mete con todos con desprecio.
También soy muy crítico, pero sin desprecio y no olvidando las cosas buenas que tienen incluso algunos malos.
Eso sí, al no tener audiencia, no tengo enemigos.
Ni amigos.
Ni nada.
Pero soy más independiente incluso que Jiménez Losantos, aunque él es más listo y más sabio.
Y por eso no lo entiendo.
Porque una cosa es ser independiente y otra cosa es tener mala leche.
Ninguna de las dos es incompatible con ser un erudito.
La diferencia está en ser un erudito con buena leche o ser un erudito con mala leche.
Y cualquiera prefiere el primero.



viernes, 27 de marzo de 2026

Como ven el socialismo y el comunismo a la mujer.

 


Como simples objetos de consumo.

Las cifras y los hechos lo constatan.

Drogas,  sexo y dinero,  son las constantes de la corrupción del socialismo.

¡ Qué pena!

Y la salsa, la babosa indigencia intelectual de sus líderes.




Un indigno católico.

 

Lunes 16,mayo 2022. 12:51

Nací en el seno de una familia de clase media española, gobernando en España el general Franco.

Esto a los efectos que nos ocupan significa que nací católico, pues el catolicismo era la religión oficial en España y no había alternativa.

Fui bautizado y mis padres me llevaron a educar en una escuela católica.

Viví en un ambiente católico, con unos valores católicos que regían la vida privada y pública de entonces.

Nunca me planteé esos valores ni la forma de vida que implicaban, a pesar de ser rebelde desde mi juventud, contrario al poder y defensor del débil.

Más adelante, ya mirando la vida con perspectiva, me pregunté por qué estuve siempre sujeto a la disciplina católica sin que hubiera en mí reacción contra lo que era la religión oficial.

Con la perspectiva del tiempo veo que no reaccioné contra esa educación, porque esa forma de ver el mundo no chirriaba con mi naturaleza.

Ya veía que el mundo no funcionaba como a mí me gustaría, pero lo que me explicaban los curas en el colegio y lo que leía sobre la historia de la Iglesia, encajaban perfectamente con mi forma de ver las cosas.

Eso no significa que fuera un santo varón. No. No lo he sido nunca.

Pero sí tenía presente la definición que daba Jardiel Poncela del moralista; es aquel que indica el camino pero no lo sigue. Tenía con eso una especie de argumento de coherencia, que compartía con una autoridad coetánea: El que me parecieran bien los preceptos que aprendía del catolicismo, no significaba que los siguiera.

Pero ello no se debía no a que no estuviera conforme con la doctrina, sino a que no tenía capacidad, valor, ejemplo o constancia para seguirla.

Y así he seguido el resto de mi vida, siendo un católico oficial de las estadísticas del franquismo que nunca se ha planteado otra opción, porque la que tenía le parecía adecuada y completa.

Recuerdo que cuando muy niño, los curas  me enseñaron a decir mentalmente las palabras Señor mío y Dios mío, coincidiendo con el momento en el que el sacerdote levanta la hostia y el cáliz.

Cómo católico subproducto del franquismo, no he sido riguroso con el precepto de la misa dominical.

Pero si he asistido cuando el cuerpo me lo ha pedido.

En mi juventud y hasta que me emancipé, sí que asistí a las misas dominicales con mis padres, pero luego fui abandonando la práctica por desidia y por falta de convicción.

Hoy cuando he retomado el precepto dominical, sigo diciendo en el momento del levantamiento de la forma y del cáliz; Señor mío y Dios mío y añado: Señor te he sido desastrosamente fiel desde que tengo uso de razón.

Perdóname: Te sigo amando y adorando como entonces.

Noelia. Suicidio asistido en una sociedad próspera.

 

La muerte por suicidio asistido de la joven Noelia es una lección importante para nuestra sociedad.

Primero es una lección práctica de lo que es el comunismo y el socialismo: La solución a los problemas es la muerte y la miseria. siempre que el problema sea alguien indefenso.

Segundo es una lección del estado de podredumbre, de una sociedad burguesa y decadente.

No estoy en contra la pena de muerte ni del suicidio asistido.
Noelia no era una delincuente que se mereciera la pena de muerte.
Noelia no era una persona que no tuviera derecho a pedir un suicidio asistido.

Por lo que me parece haber leído, la joven Noelia era una persona que necesitaba ternura y afecto que una sociedad hiper desarrollada y sin alma no ha querido darle.

Eso tiene un precio que espero que paguen cada uno de los que han intervenido en esa clase magistral de maldad y desamparo.


lunes, 16 de marzo de 2026

Lucía Echevarría, una abuelita frágil.

 




Esta señora, que si te la encuentras en el parque paseando a sus perritos pensarás que es una dulce abuelita que hace pastelitos de manzana, es en realidad una fiera corrupia que tiene un canal valiente en youtube ¿valiente?, casi diría suicida.

Ella lo llama cutre canal. Si lo visitas verás por qué.

Además es escritora y profesional de alguna disciplina neurológica que no recuerdo.

Sabe más de las intimidades de la PSOE que el libro gordo de Petete.

Y además las cuenta.

Vamos, que es una kamikace en su versión inteligente. Por lo que ha sido acosada, agredida y la han intentado cancelar, sin conseguirlo.

En este enlace te pongo lo que ves en la miniatura. Si no te funciona el enlace, busca el video.

Y síguelo con paciencia y buena disposición, que es una abuelita frágil.


Cutre canal.