martes, 1 de febrero de 2011

La hormiga y el Neandertal


Algunas larvas de la familia de los Mirmeleóntidos, (conocidas como “hormigas león”) cazan excavando en la arena un hueco en forma de embudo y se colocan, enterradas asomando sólo sus mandíbulas, en el fondo.

Podrían moverse en terreno arcilloso y cavar en él un pozo vertical para esperar en el fondo a que cayera su presa. Parece que es más difícil de huir de un pozo que de un embudo.

Pero no. Es más fácil resbalar por una pendiente de suelo inestable que caer por un cortado de bordes sólidos. La primera es sutil, no da vértigo, no se aprecia el peligro. La segunda es franca, da vértigo y si la presa potencial se despista, puede agarrarse a última hora al borde, y no caer.

En la vida ocurre lo mismo. Si a una persona normal se le acerca una señora y le dice “oye, como tú esposa no está, ¿te acuestas conmigo?”, lo normal es que el aludido vea un peligro y salga corriendo. Pero si la seductora es una compañera de trabajo que se gana la confianza de la presa, es fácil que con el tiempo, la presa caiga.

Es un ejemplo muy grosero, pero muy frecuente. Uno se juega su integridad moral y muchas veces la pierde.

Tan frecuente como el anterior, es jugarse la vida, incluso la de los hijos, y perderla. Si una madre pare y al cabo de un rato le viene el médico y le dice “señora, su hijo ha salido tarado, ¿se lo mato?”, lo normal es que la señora se niegue. Pero si cuando empieza el embarazo una enfermera amabilísima le explica que si un hijo no es perfecto se le mata y a por otro, y antes ha visto en la televisión que es sanísimo matar al hijo no deseado, y un médico – aunque sea sudamericano sin papeles, de esos que incluso pueden haber falsificado la titulación y que el ministerio de la Sra. Pajín ha colocado en la sanidad española – le dice “¡señora, eso es muy normal! ¡si los fetos no son ni humanos!”, entonces ya no dará vértigo y la madre matará a su hijo con una sonrisa… que el tiempo transformará en rictus. Todo son argumentos y razones, que tapizan las paredes del embudo (oí incluso que la progresía está extendiendo el concepto de “no humano” a los primeros meses de vida. Con el tiempo, quizás hasta los 7 años, el “uso de razón”, o los 18 años, la edad de votar, porque ¿va a ser humano aquel que no vota socialista?).

La hormiga león es más lista que los neandertales. Por eso estos se extinguieron y aquella no. Los neandertales cazaban mamuts, que debían empujar a agujeros verticales. Eso conllevaba riesgos para el cazador, que muchas veces moría de un mal golpe. La hormiga león deja que la presa resbale. Es más sibilino, pero más seguro.

Sin embargo, eso no quita que la hormiga león es un insecto, tenaz, pero un insecto, miserable y gris. Y el neandertal era un ser humano, con dignidad.

¡Pero se extinguió!, oigo que dice desde el fondo, un pobre infeliz, ignorante, con vocación de larva.

Nota: He toma la foto de la larva “malvada”, de http://elderberry.wordpress.com/2009/08/28/animales-de-la-garriga/. Gracias.