A veces veo una serie de policías en la televisión que me distrae.
El escenario es Nueva York.
Para mí, este tipo de series describen la realidad social del escenario en el que ocurren.
Excepto en las películas españolas.
En las que todos los sacerdotes son pedófilos.
Todos los hombres guapos son homosexuales.
Todas las mujeres guapas o feas son lesbianas.
Todos los disminuidos psíquicos son tontos y todos los tipos feos y fanfarrones son fachas.
No veo esas españoladas, porque todas son previsibles y vista una, vistas todas.
Con honrosas y escasas excepciones.
En la serie policíaca de referencia, cuando aparecen malos pobres, son gente de barrio, negra.
Los malos ricos son hispanos.
Y los malos blancos son malos no por blancos, sino por tontos.
También es una serie predecible pero como los capítulos son muy cortos, se soportan.
El productor es un especialista en este tipo de series de acción ñoña, que atrae la atención de los pringados como yo.
Con este material docente, no sé cómo los españoles seguimos sin ser racistas.
Creo que fue Franco con su catolicismo de catecismo, en lugar de hacernos buenos, nos hizo tontos.

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