Mi amigo Nemesio, me hablaba el otro día, de que está haciendo revisión de su vida y no está satisfecho de lo que ve.
Está cansado de vivir con tantos errores.
Ve una vida pobre en la que no ha sabido despertar efectos.
Tenemos mucha confianza, la suficiente, como para que me contase que ha intentado irse en tres ocasiones.
Con esa misma confianza le comenté;
- pues chico, eres un verdadero chapuzas.
- Sí, me contestó, como humillado.
Me pareció que se quiso, algo así como excusarse.
- Primero utilicé un método convencional, pero erré en la dosis.
Me dijo.
- Aproveche un fin de semana largo, en el que iba a estar solo y nadie me molestaría.
- No sé lo que pasó ese fin de semana, porque estuve ausente.
- El despertar fue horrible.
- Sí que me afectó la secuela del fin de semana, porque me fastidié el hígado y el resto de mi vida he estado pagando las consecuencias.
- Las otras dos ocasiones fue intentar provocar un accidente que no llegó, hasta que me harté y lo dejé correr.
No me atreví a pedirle detalles para no agobiarle.
Le dejé seguir hablando, sin decir palabra.
Y siguió.
- El problema fue que el volver de la primera experiencia, me dejó horrorizado.
- Por eso pensé que debía llegar al fin, pero no por mis manos, para librarme de la conciencia.
- Los cristianos somos así.
- En realidad soy peor que cristiano soy católico y creo que nunca me he confesado de eso.
Le dejé hablar.
Le entendí perfectamente.
Me da la impresión de que Nemesio, efectivamente está cansado de vivir, porque le escuece algo que no le había escocido nunca.
Y es que nadie le llore.
La soledad.
Es como los ateos que he conocido en mi vida.
Ateos, homologados, pero todos buscaron un cura para que les acompañara en el tránsito.
Eso nos pasa a mi amigo Nemesio y a mí, que siempre hemos ido de autosuficientes y machotes solitarios pero que en el fondo, cuando llegue el momento, nos apenará no tener plañideras.
Y es que me parece que muchos, sino la mayoría, vamos por la vida de chulos y cuando llega el momento, nos achicamos.
Quizás le debí decirle que todos los suicidas fracasados que he conocido, se han alegrado de su fracaso.
Nemesio, no eres un chapuzas, eres un afortunado.
Está bien no necesitar efectos, pero prepárate, porque cuando te llega el momento los vas a echar de menos.
Y un paracaídas.
Si quieres sentirte acompañado en tu vida, búscate un hobby que te llene.
Hacer maquetas de aviones.
O de barcos.
Por ejemplo.

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