¡Que se besen..., que se besen...!
¡Qué tiernos los tiranitos!
Homofóbia?
¡No, por Dios!
Envidia a su experiencia de burdel en pareja con su señora o señoro.
Ya sabéis, eso de los vicios de escala.
Lo que en ciencias llaman economías de escala.
Endivia?
Bueno no, más bien asquito a los bichitos venéreos, a las mocas y a los gusanillos, que cualquier cosa crecerá en esos locales de lenocinio.
Sí, esos en que se venden lanas.
Lo que no me imaginaba es que se podía vivir tan bien de ese negocio de sexo al detalle y personalizado.
Hoy que todo es pret a porter.
¡Hay Pedrito, ¡cuantas cochinaditas tenemos que aprender de vosotros!
A ver si puedes dar clases on line desde tu celda, para quien quiera saber algo de lo que puedes enseñar.

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