La corrupción grave de los políticos, lleva tantas
secuelas de sufrimiento pena y muchas veces de muerte a tantas personas
inocentes, que la pena mínima para un político corrupto debería ser la pena de
muerte y la incautación de todos sus bienes y los de sus familiares próximos.
Y aun así, no cubriría todo el mal hecho.
Siempre ha estado sobrevalorada la vida de los
poderosos, e infravalorada la vida de los humildes.
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