viernes, 26 de diciembre de 2025

Las ventajas del desahuciado.

 

Nací atribulado, y viví de la misma forma.
No he sabido, en mi ya larga vida, romper con esa inercia, por lo que estoy muriendo de la misma forma en que nací.
Al principio por carencias familiares.
Luego por carencias personales.
Bien fuera por un espíritu rebelde.
Bien por un espíritu demasiado empático.
El único consejo paterno que seguí, me ha permitido vivir de una forma solvente.
He sacado adelante familias y ningún efecto.
De manera que acabo mi vida como la empecé, atribulado.
Esto solo tiene una virtud y es que ha sido una vida coherente, pero vacía porque no he aprendido nada en ella.
Pensando en que hacía bien, no hacía nada.
Ni bien ni mal.
Cuando tenga que devolver lo que se me dio, devolveré lo mismo que recibí, pero muy manoseado.
He trabajado mucho para no producir nada.
No he sido nada, solo inútil.
He intentado varias veces irme, pero siempre he acabado quedándome.
También en ello mis esfuerzos han sido vanos.
Y ahora, con demasiados años a mi espalda como para poder reaccionar, con el cuerpo demasiado mermado y el alma demasiado desolada, debo intentar llegar al final, con quienes que no me dan paz, ni para estos instantes de soledad para escribir.
Todo lo que he hecho en mi vida, ha sido dar sin esperar nada a cambio, bueno, a veces esperando un poco.
Oí decir a Francisco, que no se merece más, que el infierno no existe y que de existir habrá muy poca gente en él.
Cada vez tengo más claro que soy un candidato, porque esa es mi trayectoria vital; que no me toque ningún premio en la feria, por mucho esfuerzo que haga.
Y mientras vivir, siempre en un ay.
Una ventaja tiene todo esto, que es la libertad de decir y hacer.
De no ser la voz de ningún amo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.