En la visita del papa a Barcelona, al llegar a estos seres, le cogieron la mano, imagino que para evitar la bendición y le reprocharon que no hubiera hablado en catalán.
Las caras son reflejo del alma. Aunque ellas sean ateas y puedan celebrar misas negras, el orden del universo es el que es.
Pobre Cataluña que acepta estos seres de tinieblas como representantes.
Claro que a mi plin, porque duermo en Pikolín.
Postdata. El grandote con tatuajes, es un niño grande que nada tiene que ver con las otras.
Es para dar luz a la oscuridad de la entrada.



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