Sánchez ha convocado elecciones generales en España para el día 29 de noviembre, aniversario del fallecimiento de Cary Grant, del que se dice era bisexual.
Este Pedrito rasca botos de donde puede.
Estos comicios podrían ser motivo de alegría. Pero no.
Por eso he puesto unos fuegos artificiales pero pequeñitos, de pueblo.
Porque unas elecciones no son nada sin los datos de quién las convoca.
Cómo las convoca.
Y dónde las convoca.
Pedro Sánchez es un político creado a la sombra de un proxeneta y de una gestora de prostíbulos.
Y con ellos ha hecho escuela de cómo expoliar una nación, rodeándose de la flor y nata de la escoria social de España.
En la Grecia clásica no lo llamarían demócrata.
Y lo habrían desterrado solo conocerlos, a los tres.
No digo lo que habrían hecho con ellos en China.
No sé si todavía las familias corren con los gastos.
Convoca las elecciones asesorado por una gente que al parecer ha contratado bandas de narcotraficantes, para asesinar a jueces que tienen abiertos casos contra personas de la familia del jefe, del p*** jefe, cómo le gusta que le llamen.
Y las convoca en un país en el que ha colado, por la trastienda, a miles de extranjeros que no solo no tienen nada que ver con España, sino que en el mejor de los casos la odian.
Es decir, un indeseable ha convocado elecciones, en un país con un censo alterado fraudulentamente y con una población en gran parte compradas por subvenciones.
Y gobernado por unas personas que infringen la constitución de forma sistemática y de los que quien no está en la cárcel, está en visos de estarlo.
Convocar elecciones con semejante elenco y en semejante escenario, no es como para tirar cohetes.
Es para rezar y pedir, Señor, que me quede como estaba.

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