No entiendo a mis compatriotas, pero no es porque carezca de sentido de comunidad. Lo que ocurre es que creo que España es una nación excesivamente baqueteada por la Historia y eso ha creado un perfil humano especial, al que no alcanzo.
Podría ser que la invasión y ocupación árabe de este territorio durante 800 años, dejara un mestizaje que nos ha dado esta forma de ser. Como la ocupación no fue total y la mezcla no por igual en todo el territorio, de ahí que exista ese desequilibrio entre el norte y el sur. Quizás venga de antes, cuando la Península fue crisol en el que se mezclaron pueblos de África de origen incierto y pueblos indoeuropeos de origen más definido. Sea como fuere, lo que hoy puebla España deja mucho que desear, aunque los políticos de todas las señas se empeñen en decirnos que somos lo mejor del mundo… a ellos ya les va bien la falta de autocrítica de la población, pues de eso comen.
Es doloroso ver el problema así, pero no debemos engañarnos. Cuando viajamos y venimos de Francia no es necesario ver carteles para adivinar que hemos pasado la frontera. Lo que son servicios limpios y espacios ordenados, se transforma en suciedad y dejadez en escasos kilómetros de diferencia, por encima y por debajo de los Pirineos. ¿Quién no envidia el orden y la belleza de los pueblecitos del norte de Europa? Sus gentes serán mejores o peores, luego hablaremos de eso, pero poseen un sentimiento estético, que creo es un reflejo de sentimiento comunitario, que en España no existe. Somos más individualistas y no tenemos ese sentido natural hacia la belleza, lo ordenado, lo armónico.
Es cierto que aquí somos “más alegres” y que en España “se vive mejor”. Pero esa alegría es superficial y ese vivir mejor es irresponsabilidad.
El español no es feliz, y eso queda en evidencia porque sus expresiones son dramáticas; la violencia chulesca está a flor de piel en el día a día, y fluye por los asuntos más banales, como un no salir del semáforo en el instante en que éste cambia de color; las expresiones religiosas están inundadas de tragedia y de dolor, en una religión que es para otros católicos amor e inocente alegría; la obsesión por los signos externos dirige la vida de muchísimos españoles... Con todo eso y mucho más en lo que no me extiendo, pero que está en la cabeza del lector, queda en evidencia que el español no es feliz, sino esclavo de sus miserias y de su apariencia.
Tampoco el español vive mejor. O, si lo hace, es a costa de cosas más importantes. Ese vivir mejor no es por tener una escala de valores que da paz al alma, sino por carecer de valores y vivir en la irresponsabilidad. Andalucía, el paradigma de la “alegría”, es la región más subdesarrollada, inculta y corrupta de Europa. Quizás compita con la más homogéneamente pobre Extremadura. ¿Es feliz el andaluz? Sin duda, pero es la felicidad del esclavo que vive al día. Oprimido y miserable, pero que como no pide más que el plato de garbanzos, ya le está bien. Tampoco desea esforzarse más. Esto se podría aplicar, en mayor o menor escala, al resto de los españoles.
Estas reflexiones que comparto con el lector, no son fruto de un momento de desengaño, sino de una larga maduración. Reto al lector a que se despoje de prejuicios e intente rebatir mis argumentos. Podrá elaborar otra teoría igual de coherente, pero no tendrá argumentos firmes para rebatir lo que digo. En última instancia, puede recurrir a las estadísticas y verá que mi juicio no es ensañamiento, sino las cifras expresadas en palabras.
Si la reflexión no es precipitada, sí es cierto que escribo ahora como reacción a lo que veo. No soy amigo de la televisión, que sólo me ocupa cuando hacen alguna película de inocente acción. No ha de ser una buena película, pues las interrupciones publicitarias destrozan cualquier argumento, salvo los triviales. A veces me salgo de la norma y atiendo a las noticias. En un telediario de no se qué cadena vi el otro día a compatriotas protestando por la falta de agua. A otros, ganaderos, por el abuso de los intermediarios. A otros, agricultores, por la crisis de su sector… Y les dije, sin que oyeran ¿por qué habéis votado socialista?
¿Cómo es posible que la mitad de una nación vote a quien, de forma evidente, le está perjudicando a él y a su sociedad? y a su cultura, y a su identidad. ¿Cómo es posible que la mitad de una nación pase por alto, de forma consciente, la mentira cínica de unos charlatanes de feria?
Esto es posible porque la escala de valores de la mitad de la nación es, que teniendo que comer, da lo mismo todo. Y esos que saben que mienten, les ofrecen una liberación de cualquier responsabilidad a cambio de su voto. ¿Eres maricón? Franco te perseguía, conmigo – dice Zapatero – puedes vestirte de monja y desfilar por las calles dándote el pico con otro maricón vestido de maricón. ¿Quieres sexo? La Iglesia te dice que es pecado tenerlo fuera del matrimonio, conmigo – dice Zapatero – puedes tenerlo sin límites, a todas horas, a cualquier edad y con cualquiera. ¿Quieres ser millonario? Con Franco tenías que trabajar ocho horas, conmigo – dice Zapatero – sin dignidad y con suerte puedes ser millonario. ¿Te molestan los hijos o los abuelos? La Iglesia dice que tienes que criarlos y cuidarlos, conmigo – dice Zapatero – mátalos y vive feliz. La izquierda española es liberadora. Parodiando a Marx, es el opio del pueblo.
Media España está con Zapatero. No inconscientemente, sino a sabiendas. Porque el español no es tonto, sino listo. No inteligente, listo. Media España es, o quiere ser, maricona, reprimida, promiscua, ladrona y criminal. Podemos aliviar las palabras, pero la realidad será la misma. Media España vende sus pasiones al mejor postor.
No es un problema de sexo o ideología. Porque la dignidad humana es una, sea la persona mujer, hombre o ni uno ni otro, que la naturaleza es muy rica y su Creador inalcanzable. Tampoco es problema de ideología, pues son chalados los que no desean el bienestar de todos, basado en la justicia. Este dejarse llevar tampoco es un problema de indigencia o de hambre, pues los pocos que la sufren en España, no votan.
No entiendo a mis compatriotas. ¿Cómo pueden vender su presente por un plato de lentejas? ¿Cómo pueden creer que un mentiroso puede llevarles a algo bueno? Media España ignora a sabiendas las miserias de sus gobernantes, a cambio de que desarrollen un sistema donde las propias miserias sean socialmente aceptables. “Como me supone un esfuerzo ser mejor, hacedme una sociedad a la altura de mis miserias y así no me sentiré culpable” Eso subyace en el pensamiento de media España, que vota a la izquierda.
Pero las sociedades, como los organismos, no se pueden estancar o volver atrás, porque mueren. Media España está muerta. Somos un organismo viejo, muy baqueteado por la Historia. Pero nuestros méritos milenarios nos han dado derecho a una muerte serena. Zapatero, disfruta tus miserias en la intimidad, y deja agonizar en paz a esta vieja Nación. Dile a quienes mueven tus hilos que se busquen otro testaferro, y ponte en el lado de la dignidad, de quienes no votan ni siguen a Zapatero.
Publicado en aragonliberal.es, el viernes 9 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Estoy asustado
Leo que Rajoy se dirige a los suyos y les dice que “alguno que otro” estará sentado junto a él en Génova. Sigue manteniendo el secretismo sobre quiénes le acompañarán a Génova, mientras que el partido se desmiembra y el gobierno se parte de risa al tiempo que comete desaguisado tras desaguisado.
¿No suena a bíblico el Rajoy? ¿se ha chalado ya del todo? ¿en manos de quién estamos?
Por un lado Zapatero inventándose palabras para no decir “trasvase” ni “crisis”, en una actitud, que aunque le funcione, no adoptaría un ser humano con dignidad y más en temas que tanto afectan a los semejantes que dependen de él. Y rodeado de fantoches compitiendo por quien desbarra más. Eso sí, ninguno de sus allegados se hace pobre.
De otro lado, el Rajoy cazando moscas.
Mientras, España haciendo aguas en lo moral, en lo económico y en lo social. Y los comunistas obsesionados por que se rompan los tratados con el Vaticano; los nacionalistas arruinando sus respectivas comunidades enfrascados en la represión racista; los sindicatos mirando a otro sitio, con la mano puesta; la patronal – la de peso - silbando al cielo a ver si el Zapatero les paga el amarre del megayate para evitar la suspensión de pagos. ¿Es esto normal?
Como el ciudadano que va a Lourdes en silla de ruedas diciendo “Señor, que me quede bien”, cuando el camino cambia de pendiente y se le desboca la silla cuesta abajo. Intentando pararla va rezando a gritos “¡Señor, que me quede como estaba!”. Pues así rezo yo, viendo la que se nos avecina; “¡Señor, que nos quedemos como una república bananera!”
Publicado en aragonlineral.es, el 11 de mayo de 2008
¿No suena a bíblico el Rajoy? ¿se ha chalado ya del todo? ¿en manos de quién estamos?
Por un lado Zapatero inventándose palabras para no decir “trasvase” ni “crisis”, en una actitud, que aunque le funcione, no adoptaría un ser humano con dignidad y más en temas que tanto afectan a los semejantes que dependen de él. Y rodeado de fantoches compitiendo por quien desbarra más. Eso sí, ninguno de sus allegados se hace pobre.
De otro lado, el Rajoy cazando moscas.
Mientras, España haciendo aguas en lo moral, en lo económico y en lo social. Y los comunistas obsesionados por que se rompan los tratados con el Vaticano; los nacionalistas arruinando sus respectivas comunidades enfrascados en la represión racista; los sindicatos mirando a otro sitio, con la mano puesta; la patronal – la de peso - silbando al cielo a ver si el Zapatero les paga el amarre del megayate para evitar la suspensión de pagos. ¿Es esto normal?
Como el ciudadano que va a Lourdes en silla de ruedas diciendo “Señor, que me quede bien”, cuando el camino cambia de pendiente y se le desboca la silla cuesta abajo. Intentando pararla va rezando a gritos “¡Señor, que me quede como estaba!”. Pues así rezo yo, viendo la que se nos avecina; “¡Señor, que nos quedemos como una república bananera!”
Publicado en aragonlineral.es, el 11 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
Un muerto diferente
Quien haya seguido, aunque sea por encima, mis opiniones, entenderá que no soy un iconoclasta, ni un pasota, ni un radical. Pero, desde el respeto que se merece cualquier persona que nos deja, debo exteriorizar mi desacuerdo por toda esa historia de la muerte del ex presidente Calvo Sotelo, que Dios tenga en su gloria.
Seré breve pues cada palabra puede llevar a un malentendido en asunto tan espinoso como es el de los muertos. Y no se trata de eso, sino de dar un contrapunto de sensatez.
Calvo Sotelo era miembro de una rica familia de la oligarquía española, saga que lleva en esto de la política desde hace generaciones. Menos arruinarse sirviendo al prójimo, habrán pasado por todo. También por tragedias, pero ya se sabe, los duelos con pan son menos. ¿No podían los poderosos morirse sin tanto ruido, como cualquier hijo de vecino? Me dirán; “¡es que fue presidente de España!”. Y yo les diré, ¡pues no habría candidatos para esa lotería! Y aún, si fuera de extracción gris como el Felipe, tendría un mérito, pero que en la rifa entre ricos le toque la presidencia a uno de ellos, pues no es como para sacar mucho pecho.
La derecha y la izquierda han asistido a las honras fúnebres compitiendo en halagos sobre el fallecido. Conociendo a unos y otros, todo me cuadra. Un acto de poderosos, para poderosos, entre poderosos. Mientras, España sigue sangrando por los abortos, por los parados, por los inmigrantes, por la incultura… pero en el palacio, los ricos condecoran a los ricos, auto complaciéndose de lo sacrificado que es ser rico.
Lo voy llevando mejor, pero todavía no puedo evitar que cada vez que me restriegan por la cara que se casa, nace o se muere un rico, se me revuelva el estómago.
Publicado en aragonliberal.es, el 5 de mayo de 2008.
Seré breve pues cada palabra puede llevar a un malentendido en asunto tan espinoso como es el de los muertos. Y no se trata de eso, sino de dar un contrapunto de sensatez.
Calvo Sotelo era miembro de una rica familia de la oligarquía española, saga que lleva en esto de la política desde hace generaciones. Menos arruinarse sirviendo al prójimo, habrán pasado por todo. También por tragedias, pero ya se sabe, los duelos con pan son menos. ¿No podían los poderosos morirse sin tanto ruido, como cualquier hijo de vecino? Me dirán; “¡es que fue presidente de España!”. Y yo les diré, ¡pues no habría candidatos para esa lotería! Y aún, si fuera de extracción gris como el Felipe, tendría un mérito, pero que en la rifa entre ricos le toque la presidencia a uno de ellos, pues no es como para sacar mucho pecho.
La derecha y la izquierda han asistido a las honras fúnebres compitiendo en halagos sobre el fallecido. Conociendo a unos y otros, todo me cuadra. Un acto de poderosos, para poderosos, entre poderosos. Mientras, España sigue sangrando por los abortos, por los parados, por los inmigrantes, por la incultura… pero en el palacio, los ricos condecoran a los ricos, auto complaciéndose de lo sacrificado que es ser rico.
Lo voy llevando mejor, pero todavía no puedo evitar que cada vez que me restriegan por la cara que se casa, nace o se muere un rico, se me revuelva el estómago.
Publicado en aragonliberal.es, el 5 de mayo de 2008.
Cambio constitucional
El gobierno prepara una tímida reforma constitucional en consenso con el PP, dicen los periódicos. El gobierno deja de lado otras de sus pretensiones sobre el tema y no tiene en cuenta las pretensiones nacionalistas. Dice también la prensa.
No me lo creo.
Leo también que en octubre los jueces nos dirán si Cataluña es una nación o no. No comento lo que pienso de los sesudos jueces que están sobando ese asunto, que es lo mismo que pienso de la justicia española, o socialista, que a estas alturas da igual.
Eso sí me lo creo y me malicio que sé lo que dirán los jueces, aunque no haya estudiado leyes.
Hasta que tengamos más datos, creo que el anuncio del “tímido” cambio constitucional y los fuegos artificiales de Cataluña y nación, tienen algo que ver. Me da la impresión de que nos están preparando para algo que no será bueno para España y, en consecuencia, para sus habitantes.
No tengo más argumentos que el sentido común: Se empieza a afinar la orquesta – anunciando un cambio constitucional –a escasos meses del verano y nos dicen que en otoño los jueces resolverán sobre un asunto vital para España, como es definir a Cataluña como nación con lo que ello significaría. Tan es así que los gallitos nacionalistas – sí, los que con Franco hablaban español con acento de “Madrit” - ya van sacando pecho diciendo que “hablarán a España de nación a Nación”.
Con estos antecedentes y conociendo a Zapatero, me huelo que este año los Reyes Magos nos traen lote de taifas para los españoles y billetes de ida para la monarquía.
Mientras, la “oposición” va ganando barlovento hacia el nacionalismo, que vaya a perder el tren. Este Rajoy está en todo.
Pero no hay que desalentar. El país está dividido prácticamente en dos mitades. Y en una mitad – si hacemos caso a las bolsas de votos que nos dicen los medios - están los contratistas, homosexuales, millonarios, lesbianas, feministas, millonarios, abortistas, despistados, millonarios, artistas, canonistas, millonarios, Zapatero y sus amigos… No está todo perdido.
(Escrito el sábado, 03 de mayo de 2008)
No me lo creo.
Leo también que en octubre los jueces nos dirán si Cataluña es una nación o no. No comento lo que pienso de los sesudos jueces que están sobando ese asunto, que es lo mismo que pienso de la justicia española, o socialista, que a estas alturas da igual.
Eso sí me lo creo y me malicio que sé lo que dirán los jueces, aunque no haya estudiado leyes.
Hasta que tengamos más datos, creo que el anuncio del “tímido” cambio constitucional y los fuegos artificiales de Cataluña y nación, tienen algo que ver. Me da la impresión de que nos están preparando para algo que no será bueno para España y, en consecuencia, para sus habitantes.
No tengo más argumentos que el sentido común: Se empieza a afinar la orquesta – anunciando un cambio constitucional –a escasos meses del verano y nos dicen que en otoño los jueces resolverán sobre un asunto vital para España, como es definir a Cataluña como nación con lo que ello significaría. Tan es así que los gallitos nacionalistas – sí, los que con Franco hablaban español con acento de “Madrit” - ya van sacando pecho diciendo que “hablarán a España de nación a Nación”.
Con estos antecedentes y conociendo a Zapatero, me huelo que este año los Reyes Magos nos traen lote de taifas para los españoles y billetes de ida para la monarquía.
Mientras, la “oposición” va ganando barlovento hacia el nacionalismo, que vaya a perder el tren. Este Rajoy está en todo.
Pero no hay que desalentar. El país está dividido prácticamente en dos mitades. Y en una mitad – si hacemos caso a las bolsas de votos que nos dicen los medios - están los contratistas, homosexuales, millonarios, lesbianas, feministas, millonarios, abortistas, despistados, millonarios, artistas, canonistas, millonarios, Zapatero y sus amigos… No está todo perdido.
(Escrito el sábado, 03 de mayo de 2008)
jueves, 1 de mayo de 2008
El concepto de la vida humana y II. Vida desde el principio
Zenón de Elea planteó una paradoja sobre granos de arena. Concretamente se planteó cuántos granos de arena eran un montón de granos de arena. Mil granos de arena pueden formar un montón. Y cien. ¿Y cinco? ¿Y dos? Podemos perder tiempo planteándonos el problema, pero acabaremos las elucubraciones si nos planteamos las cosas como son; un grano de arena no puede formar un montón de granos de arena. Dos, quizás, según los coloquemos, mil forman un montón.
Los abortistas plantean la vida como una forma de esa paradoja; se puede abortar mientras que el feto no es persona. Si entramos en ese juego, ya sólo queda ver cuándo empieza a ser persona. Los más “listos” lo tienen claro; aborto libre. Es decir, el niño es persona cuando eclosiona. Los más “moralistas” se plantean el momento en que el niño empieza a ser persona; a las 22 semanas, a las 24, a las 12 horas de segundo día de la semana 26…
Pretender que el niño nace como persona cuando la madre pare, es un insulto a la inteligencia y a la sensibilidad. A la persona que así opina hay que tantearla para ver si sabe lo que dice. Y si lo sabe, hay que alejarse de ella, porque ha desarrollado un instinto criminal que la hace peligrosa. Cualquiera sabe que el momento del parto puede oscilar de bastante antes a algo después en relación a los 9 meses establecidos como norma… ¿puede condicionar la supervivencia del niño el hecho físico de abandonar a la madre? Aunque repugne al lector el planteamiento, no está de más que rumie esa postura viendo la sinrazón de esa razón.
Plantear la condición de persona al desarrollo de unas facultades dentro del seno materno, plantea un camino muy inseguro. Porque no todos tenemos las mismas facultades, ni igualmente desarrolladas. Incluso los hay que no tienen casi nada o nada desarrolladas facultades fundamentales físicas o psíquicas. ¿Qué nos impide acabar con esas personas, una vez abierto el camino del aborto funcional? De hecho la palabra eugenesia suena mejor una vez asimiladas las de “aborto” y “eutanasia”. Y una vez asimiladas las tres, ¿por qué limitarse a las taras físicas o psicológicas, cuando tanto perjuicio causan al poder, determinadas posturas intelectuales o ideológicas?
No piense el lector que exagero. Hace unos años era impensable plantearnos el aborto como lo conocemos hoy. Y hace menos ni concebíamos la eutanasia. Ambas son realidades en la España de hoy. Es muy probable que en esta legislatura veamos el aborto sin límites y una eutanasia endulzada con mil remilgos terminológicos. El resto lo presumo a medio plazo. Quizás menos.
A la evidencia absurda de determinar el momento de ese presunto tránsito de no-persona a persona, debe sumarse el absurdo lógico que plantea ese tránsito. En el momento de la fecundación, se encuentran ya en la nueva célula todos los elementos que forman la persona. Si no fuera así, luego no habría persona. Porque en el seno materno el nuevo ser ya sólo recibe alimento; es humano desde el principio, con todos los requisitos de persona, sin que le falte ninguno puesto que una vez formado no se le aporta nada nuevo que no sea alimento. Y nace lo que ha sido feto, sin mayor aporte en el parto. Y crece igual, desarrollando facultades, sin más aporte que el alimento. De otra forma, sería como prender que un niño es menos persona que un adulto. De hecho así se pensaba antes de la aparición del cristianismo. ¿No resulta paradójico denominar “progresista” a una teoría que retrocede dos mil años en el concepto de ser humano?
Muy pocas especies animales destruyen a sus propios cachorros. De hecho la naturaleza ha diseñado las caritas de las crías de forma que inhiban la violencia de sus progenitores. En algunos animales, como en los leones, cuando los machos pasan a dominar el grupo, matan las camadas de otros machos para asegurar su herencia genética. Pero incluso eso son rarezas en los animales superiores. No conozco ninguna especie animal que aborte por ningún concepto, y menos por mero capricho o comodidad.
El aborto intencionado es antinatural. Utilizar la capacidad del hombre para destruir vida humana es una aberración antinatural que degrada a quien lo hace a una condición inferior a la del animal irracional. Es lamentable que alguien pueda actuar así. Pero que obre de esa manera un gobierno y divulgue como buena esa capacidad criminal, es una tragedia. A medio plazo la misma acción lleva su castigo pues la naturaleza no discrimina ideologías. Pero es irresponsable esperar a que la naturaleza castigue a todos por la miseria de unos pocos y por la inconsciente desidia de otros muchos.
Si a alguien le queda todavía alguna duda respecto a los plazos para abortar, que se repase la paradoja de Zenón y su conclusión indudable; antes de la unión del espermatozoide y del óvulo, no hay vida humana. Después sí. Esa es la barrera.
Publicado en aragonliberal.es, el 1 de mayo de 2008
Los abortistas plantean la vida como una forma de esa paradoja; se puede abortar mientras que el feto no es persona. Si entramos en ese juego, ya sólo queda ver cuándo empieza a ser persona. Los más “listos” lo tienen claro; aborto libre. Es decir, el niño es persona cuando eclosiona. Los más “moralistas” se plantean el momento en que el niño empieza a ser persona; a las 22 semanas, a las 24, a las 12 horas de segundo día de la semana 26…
Pretender que el niño nace como persona cuando la madre pare, es un insulto a la inteligencia y a la sensibilidad. A la persona que así opina hay que tantearla para ver si sabe lo que dice. Y si lo sabe, hay que alejarse de ella, porque ha desarrollado un instinto criminal que la hace peligrosa. Cualquiera sabe que el momento del parto puede oscilar de bastante antes a algo después en relación a los 9 meses establecidos como norma… ¿puede condicionar la supervivencia del niño el hecho físico de abandonar a la madre? Aunque repugne al lector el planteamiento, no está de más que rumie esa postura viendo la sinrazón de esa razón.
Plantear la condición de persona al desarrollo de unas facultades dentro del seno materno, plantea un camino muy inseguro. Porque no todos tenemos las mismas facultades, ni igualmente desarrolladas. Incluso los hay que no tienen casi nada o nada desarrolladas facultades fundamentales físicas o psíquicas. ¿Qué nos impide acabar con esas personas, una vez abierto el camino del aborto funcional? De hecho la palabra eugenesia suena mejor una vez asimiladas las de “aborto” y “eutanasia”. Y una vez asimiladas las tres, ¿por qué limitarse a las taras físicas o psicológicas, cuando tanto perjuicio causan al poder, determinadas posturas intelectuales o ideológicas?
No piense el lector que exagero. Hace unos años era impensable plantearnos el aborto como lo conocemos hoy. Y hace menos ni concebíamos la eutanasia. Ambas son realidades en la España de hoy. Es muy probable que en esta legislatura veamos el aborto sin límites y una eutanasia endulzada con mil remilgos terminológicos. El resto lo presumo a medio plazo. Quizás menos.
A la evidencia absurda de determinar el momento de ese presunto tránsito de no-persona a persona, debe sumarse el absurdo lógico que plantea ese tránsito. En el momento de la fecundación, se encuentran ya en la nueva célula todos los elementos que forman la persona. Si no fuera así, luego no habría persona. Porque en el seno materno el nuevo ser ya sólo recibe alimento; es humano desde el principio, con todos los requisitos de persona, sin que le falte ninguno puesto que una vez formado no se le aporta nada nuevo que no sea alimento. Y nace lo que ha sido feto, sin mayor aporte en el parto. Y crece igual, desarrollando facultades, sin más aporte que el alimento. De otra forma, sería como prender que un niño es menos persona que un adulto. De hecho así se pensaba antes de la aparición del cristianismo. ¿No resulta paradójico denominar “progresista” a una teoría que retrocede dos mil años en el concepto de ser humano?
Muy pocas especies animales destruyen a sus propios cachorros. De hecho la naturaleza ha diseñado las caritas de las crías de forma que inhiban la violencia de sus progenitores. En algunos animales, como en los leones, cuando los machos pasan a dominar el grupo, matan las camadas de otros machos para asegurar su herencia genética. Pero incluso eso son rarezas en los animales superiores. No conozco ninguna especie animal que aborte por ningún concepto, y menos por mero capricho o comodidad.
El aborto intencionado es antinatural. Utilizar la capacidad del hombre para destruir vida humana es una aberración antinatural que degrada a quien lo hace a una condición inferior a la del animal irracional. Es lamentable que alguien pueda actuar así. Pero que obre de esa manera un gobierno y divulgue como buena esa capacidad criminal, es una tragedia. A medio plazo la misma acción lleva su castigo pues la naturaleza no discrimina ideologías. Pero es irresponsable esperar a que la naturaleza castigue a todos por la miseria de unos pocos y por la inconsciente desidia de otros muchos.
Si a alguien le queda todavía alguna duda respecto a los plazos para abortar, que se repase la paradoja de Zenón y su conclusión indudable; antes de la unión del espermatozoide y del óvulo, no hay vida humana. Después sí. Esa es la barrera.
Publicado en aragonliberal.es, el 1 de mayo de 2008
Zapatero, un hombre especial
No somos justos con nuestro presidente. Zapatero no es un hombre cualquiera, es un hombre especial.
El mercado español ha recibido una partida de miles de litros de aceite de girasol adulterado. El gobierno dice que no pasa nada, que aunque esté adulterado, se puede tomar un poquito y no se nota. Y la gente traga.
Vemos a la ministra de Defensa pasando revista a las tropas españolas en el Líbano. Es una ministra antimilitarista, nacionalista y pacifista y no tiene ni idea de lo que es el ejército. Como está embarazada (es su único mérito), al séquito habitual de un ministro español - que es como el de un rajá oriental pero sin túnicas - le acompaña un equipo médico y no sé cuántas cosas más. Por la tele vemos cómo cuenta no sé que monsergas a unos conciudadanos que se están jugando el tipo. A mí me dio la risa verla, como les ocurrirá constantemente a sus amigotes. Pero son risas distintas. Y la gente traga.
Hay sequía y se raciona el agua del río Ebro; “nada para ti, todo para él”. Cataluña tiene más derecho a saciar su sed que el resto de España. Y la gente traga.
Cientos de críos de colegios que visitaron la central nuclear de Ascó, tuvieron que pasar revisiones médicas pues la central mantuvo en secreto una fuga radiactiva. ¿Dónde diablos estaba Greenpeace? Y la gente traga.
Unos piratas del fin del mundo secuestran un pesquero español. Pasa una larga semana de negociaciones y se paga un rescate, que el gobierno niega, para conseguir liberar a los pescadores. A Francia le pasó algo igual y a las 48 horas estaban capturados los piratas. Toda la acción de España es que “va a abrir diligencias” para ver quiénes son los culpables (la gente de la tasca en la que escribo me está mirando, porque me ha vuelto a dar la risa). Por cierto, el pesquero navegaba en régimen de piratería pues izaba pabellón falso (siendo un buque español no llevaba pabellón de España, sino bandera vasca). Y la gente traga.
España sufre desde hace meses una crisis económica y financiera de libro, que ha postrado a miles de hogares al límite de sus posibilidades y el presidente del gobierno se refiere a esta situación económica como “desaceleración”. Millones de españoles, sorbiéndose los mocos, le escuchan arrobados. Y la gente traga.
España pierde fondos europeos por no saberlos negociar, su territorio se desmiembra, es el paraíso del crimen organizado, es de las últimas en educación de Europa, la primera en abortos, la que más envejece de Europa, la menos productiva en economía… Y la gente traga.
Las tragaderas de los españoles han alcanzado su dilatación máxima en nuestra milenaria historia. Y para colmo, las digestiones no son pesadas. Los poderes fácticos que desde la instauración borbónica dirigen España hacia su ruina, no han encontrado mejor testaferro que a Zapatero. Sería injusto no reconocerlo. No será inteligente, tendrá que dormir en casa porque le da miedo hacerlo fuera, le habrán dicho “nene, tu vales mucho” y se lo habrá creído… De acuerdo. Miserias las tenemos todos. Pero Zapatero es especial y debemos rendirnos a la evidencia.
Yo lo tengo claro. ¡Zapatero, quiero un hijo tuyo! ¿Qué no puedo porque soy un tío…? Pero tú arreglarás eso, ¿no?
Publicado en aragonliberal.com el martes, 29 de abril de 2008.
El mercado español ha recibido una partida de miles de litros de aceite de girasol adulterado. El gobierno dice que no pasa nada, que aunque esté adulterado, se puede tomar un poquito y no se nota. Y la gente traga.
Vemos a la ministra de Defensa pasando revista a las tropas españolas en el Líbano. Es una ministra antimilitarista, nacionalista y pacifista y no tiene ni idea de lo que es el ejército. Como está embarazada (es su único mérito), al séquito habitual de un ministro español - que es como el de un rajá oriental pero sin túnicas - le acompaña un equipo médico y no sé cuántas cosas más. Por la tele vemos cómo cuenta no sé que monsergas a unos conciudadanos que se están jugando el tipo. A mí me dio la risa verla, como les ocurrirá constantemente a sus amigotes. Pero son risas distintas. Y la gente traga.
Hay sequía y se raciona el agua del río Ebro; “nada para ti, todo para él”. Cataluña tiene más derecho a saciar su sed que el resto de España. Y la gente traga.
Cientos de críos de colegios que visitaron la central nuclear de Ascó, tuvieron que pasar revisiones médicas pues la central mantuvo en secreto una fuga radiactiva. ¿Dónde diablos estaba Greenpeace? Y la gente traga.
Unos piratas del fin del mundo secuestran un pesquero español. Pasa una larga semana de negociaciones y se paga un rescate, que el gobierno niega, para conseguir liberar a los pescadores. A Francia le pasó algo igual y a las 48 horas estaban capturados los piratas. Toda la acción de España es que “va a abrir diligencias” para ver quiénes son los culpables (la gente de la tasca en la que escribo me está mirando, porque me ha vuelto a dar la risa). Por cierto, el pesquero navegaba en régimen de piratería pues izaba pabellón falso (siendo un buque español no llevaba pabellón de España, sino bandera vasca). Y la gente traga.
España sufre desde hace meses una crisis económica y financiera de libro, que ha postrado a miles de hogares al límite de sus posibilidades y el presidente del gobierno se refiere a esta situación económica como “desaceleración”. Millones de españoles, sorbiéndose los mocos, le escuchan arrobados. Y la gente traga.
España pierde fondos europeos por no saberlos negociar, su territorio se desmiembra, es el paraíso del crimen organizado, es de las últimas en educación de Europa, la primera en abortos, la que más envejece de Europa, la menos productiva en economía… Y la gente traga.
Las tragaderas de los españoles han alcanzado su dilatación máxima en nuestra milenaria historia. Y para colmo, las digestiones no son pesadas. Los poderes fácticos que desde la instauración borbónica dirigen España hacia su ruina, no han encontrado mejor testaferro que a Zapatero. Sería injusto no reconocerlo. No será inteligente, tendrá que dormir en casa porque le da miedo hacerlo fuera, le habrán dicho “nene, tu vales mucho” y se lo habrá creído… De acuerdo. Miserias las tenemos todos. Pero Zapatero es especial y debemos rendirnos a la evidencia.
Yo lo tengo claro. ¡Zapatero, quiero un hijo tuyo! ¿Qué no puedo porque soy un tío…? Pero tú arreglarás eso, ¿no?
Publicado en aragonliberal.com el martes, 29 de abril de 2008.
El concepto de la vida humana. I
Vivimos en un momento cultural desconcertante, que sólo puedo interpretar planteándomelo como un momento de choque entre fuerzas opuestas, lo que crea el caos.
De un lado, está la fuerte tradición cultural occidental impregnada de la doctrina cristiana. Con sus claros y sus sombras, el saldo de esa tradición cultural cristiana ha dado el momento histórico al que hemos llegado, donde la ciencia, la técnica, la cultura y la sociedad han creado toda esa bondad y belleza que discurre desde El Quijote hasta la catedral de León, desde el derecho romano hasta la energía nuclear.
No me extenderé en esos argumentos. Pero reto al lector a que busque cualquier otra civilización en el planeta que haya conseguido esos logros. El cristianismo no descubrió la anestesia, pero el ambiente de estudio y libertad personal que creó la incorporación de la religión cristiana a la sociedad civil, fue la que propició y propicia todo nuestro desarrollo. Sí, a pesar de lo de Servet (murió quemado a manos de protestantes) y otros casos aislados. Insisto, medite el lector sobre semejante primavera de cultura en cualquier otra civilización o religión. No encontrará nada remotamente parecido.
De otro lado, como el hortera que compra la casona y la “restaura” añadiéndole mármoles y aluminios, hoy una corriente seudo-cultural quiere transformar nuestra sociedad creando argumentos vistosos pero absurdos, que sólo se mantienen por el enorme peso mediático. Por eso la cultura es la gran enemiga de esa modernidad.
El tratamiento de la vida es uno de los mayores absurdos de ese pensamiento “progresista” que, de forma desconcertante, sostienen tanto la derecha como la izquierda.
Para la modernidad, la vida parece ser un valor supremo. En la naturaleza, los ecologistas son los cancerberos de esta idea. Ni un árbol, ni un animal, ni una piedra, deben sufrir el ataque del hombre. Los ecologistas defienden a los bebés foca, a las águilas reales – incluso sus nidos - y a los bosques de encinas. Pero no defienden a los saltamontes, puesto que hay muchos. Ni a las vacas, porque están humanizadas. Ni a los pinos, porque son introducidos…
Según vemos, la “progresía” defiende la vida silvestre cuando es escasa, pero no le da importancia cuando es abundante o no autóctona. Es decir, no defiende la vida, sino la escasez o la rareza.
En la sociedad humana, la modernidad defiende la vida luchando contra la pena de muerte y extendiendo la medicina a todos. Pero mata a los fetos y promueve la eutanasia…
Vemos también aquí, que en la sociedad humana la progresía defiende la vida cuando es útil socialmente, y no la defiende cuando la vida no tiene utilidad productiva. Es decir, no defiende la vida, sino su utilidad o productividad.
Analizado fríamente el concepto que tiene de la vida la progresía, al lector le parecerá que tal concepto es incoherente y por lo tanto no le servirá para analizar situaciones nuevas. Efectivamente el planteamiento es incoherente y de darse esas situaciones nuevas serán los medios de comunicación controlados por la progresía los que le dirán a la sociedad cómo debe reaccionar ante las novedades.
La vida es un valor absoluto o relativo. Si es un valor absoluto, estamos todos de acuerdo. Pero la modernidad, mientras que dice que la vida es un valor absoluto, actúa como si fuera un valor relativo y es el poder quien determina cuándo la vida vale o no vale. Si la población no estuviera engañada no votaría nunca por esta postura, como lo está haciendo, pues se encontraría indefensa frente a los designios del poder. Es así que podemos comprender cómo una joven dejará a su padre en la puerta de un hospital para una actuación médica rutinaria y al pasarlo a recoger poco después, su padre era un cadáver. Un tal Montes, médico socialista de ese hospital, había valorado la vida de aquel hombre y determinado que no era una vida útil o rentable, y había acabado con ella. Su actividad sistemática en ese sentido mereció el encomio del gobierno socialista.
Ninguna persona en su sano juicio dejaría su vida a la decisión arbitraria de una instancia política. Y sin embargo media España vota al partido socialista.
Pero la otra España, ¿a quién vota? ¿el voto a la derecha le garantiza la vida? Sin duda no.
Mi opinión antes de las pasadas elecciones generales era que si la derecha hubiera alcanzado el poder, la paralización de los supuestos que autorizaban el aborto y la represión de los abortos ilegales hoy institucionalizados, habría sido un fuerte freno a esa modalidad de crimen. No era una buena solución, pero entendía era la mejor solución como medida de primera instancia. No me tachen de canelo; siempre he sido consciente de que los dos partidos dominantes en España son franquicias de una misma marca. Pero en ese momento me parecía bueno el juego de “policía bueno, policía malo”.
Sin embargo, la situación de degradación moral de media nación ha dejado claro al titular de la franquicia que comparten ambos partidos mayoritarios, que da lo mismo todo y que semejante adocenamiento no merece ni disimulo, por lo que la derecha ha entrado también en la dinámica del descaro y se ha marcado un tiempo postelectoral de desenfadada burla de su elector de buena fe.
Esto no es malo, sino todo lo contrario, porque ahora ya sabemos de cierto dónde estamos todos.
La derecha que representa el Partido Popular mayoritario en la oposición, tampoco garantiza la sangría de inocentes que sufre España día a día, en un trágico record con el resto de países desarrollados, de hecho el único récord junto al nivel educativo más bajo, el de la población más vieja y el de paraíso de delincuentes y proxenetas.
El concepto de la vida de quienes nos gobiernan - y de quienes tienen por número de votos una posible alternativa a gobernarnos – es el mismo, con diferente grado de radicalidad, pero el mismo. Y ese concepto de la vida hemos visto que es incoherente y se mantiene artificialmente a través de los medios de difusión, mayoritariamente en manos o influidos por el poder.
No habría que ir más lejos para repudiar la idea “progresista” de la vida. De hecho ningún “moderno” cabal, de haberlo, le llevará la contraria a usted si le plantea, en los términos en que lo hemos hecho, esa incoherencia de planteamiento sobre la vida. Sin embargo, hay un pero.
Ese pero está en que los “modernos” discuten sobre si el no nacido tiene derechos o no. Sobre si es persona o no. Y argumentan, con énfasis pero sin datos, que el no nacido no es persona y como no tal, no tiene derechos y al no tener derechos puede ser extirpado como un grano.
Hasta ahora hablábamos de incoherencia en el planteamiento de la vida por parte de los “progresistas”. Podemos añadir de ese silogismo, en el que la primera premisa es errónea, que la idea de la vida de los “progres” es, además de incoherente, falsa. Y del conjunto de esas ideas incoherentes y falsas, surge la evidencia de que esos “modernos” defienden, por estupidez o malicia, un concepto antinatural de la vida. Y un planteamiento de ese género lleva, indefectiblemente, a la destrucción de la sociedad que lo adopta.
Pero eso lo discutiremos otro día.
Publicado en aragonlibersal.es, el miércoles 30 de abril de 2008.
De un lado, está la fuerte tradición cultural occidental impregnada de la doctrina cristiana. Con sus claros y sus sombras, el saldo de esa tradición cultural cristiana ha dado el momento histórico al que hemos llegado, donde la ciencia, la técnica, la cultura y la sociedad han creado toda esa bondad y belleza que discurre desde El Quijote hasta la catedral de León, desde el derecho romano hasta la energía nuclear.
No me extenderé en esos argumentos. Pero reto al lector a que busque cualquier otra civilización en el planeta que haya conseguido esos logros. El cristianismo no descubrió la anestesia, pero el ambiente de estudio y libertad personal que creó la incorporación de la religión cristiana a la sociedad civil, fue la que propició y propicia todo nuestro desarrollo. Sí, a pesar de lo de Servet (murió quemado a manos de protestantes) y otros casos aislados. Insisto, medite el lector sobre semejante primavera de cultura en cualquier otra civilización o religión. No encontrará nada remotamente parecido.
De otro lado, como el hortera que compra la casona y la “restaura” añadiéndole mármoles y aluminios, hoy una corriente seudo-cultural quiere transformar nuestra sociedad creando argumentos vistosos pero absurdos, que sólo se mantienen por el enorme peso mediático. Por eso la cultura es la gran enemiga de esa modernidad.
El tratamiento de la vida es uno de los mayores absurdos de ese pensamiento “progresista” que, de forma desconcertante, sostienen tanto la derecha como la izquierda.
Para la modernidad, la vida parece ser un valor supremo. En la naturaleza, los ecologistas son los cancerberos de esta idea. Ni un árbol, ni un animal, ni una piedra, deben sufrir el ataque del hombre. Los ecologistas defienden a los bebés foca, a las águilas reales – incluso sus nidos - y a los bosques de encinas. Pero no defienden a los saltamontes, puesto que hay muchos. Ni a las vacas, porque están humanizadas. Ni a los pinos, porque son introducidos…
Según vemos, la “progresía” defiende la vida silvestre cuando es escasa, pero no le da importancia cuando es abundante o no autóctona. Es decir, no defiende la vida, sino la escasez o la rareza.
En la sociedad humana, la modernidad defiende la vida luchando contra la pena de muerte y extendiendo la medicina a todos. Pero mata a los fetos y promueve la eutanasia…
Vemos también aquí, que en la sociedad humana la progresía defiende la vida cuando es útil socialmente, y no la defiende cuando la vida no tiene utilidad productiva. Es decir, no defiende la vida, sino su utilidad o productividad.
Analizado fríamente el concepto que tiene de la vida la progresía, al lector le parecerá que tal concepto es incoherente y por lo tanto no le servirá para analizar situaciones nuevas. Efectivamente el planteamiento es incoherente y de darse esas situaciones nuevas serán los medios de comunicación controlados por la progresía los que le dirán a la sociedad cómo debe reaccionar ante las novedades.
La vida es un valor absoluto o relativo. Si es un valor absoluto, estamos todos de acuerdo. Pero la modernidad, mientras que dice que la vida es un valor absoluto, actúa como si fuera un valor relativo y es el poder quien determina cuándo la vida vale o no vale. Si la población no estuviera engañada no votaría nunca por esta postura, como lo está haciendo, pues se encontraría indefensa frente a los designios del poder. Es así que podemos comprender cómo una joven dejará a su padre en la puerta de un hospital para una actuación médica rutinaria y al pasarlo a recoger poco después, su padre era un cadáver. Un tal Montes, médico socialista de ese hospital, había valorado la vida de aquel hombre y determinado que no era una vida útil o rentable, y había acabado con ella. Su actividad sistemática en ese sentido mereció el encomio del gobierno socialista.
Ninguna persona en su sano juicio dejaría su vida a la decisión arbitraria de una instancia política. Y sin embargo media España vota al partido socialista.
Pero la otra España, ¿a quién vota? ¿el voto a la derecha le garantiza la vida? Sin duda no.
Mi opinión antes de las pasadas elecciones generales era que si la derecha hubiera alcanzado el poder, la paralización de los supuestos que autorizaban el aborto y la represión de los abortos ilegales hoy institucionalizados, habría sido un fuerte freno a esa modalidad de crimen. No era una buena solución, pero entendía era la mejor solución como medida de primera instancia. No me tachen de canelo; siempre he sido consciente de que los dos partidos dominantes en España son franquicias de una misma marca. Pero en ese momento me parecía bueno el juego de “policía bueno, policía malo”.
Sin embargo, la situación de degradación moral de media nación ha dejado claro al titular de la franquicia que comparten ambos partidos mayoritarios, que da lo mismo todo y que semejante adocenamiento no merece ni disimulo, por lo que la derecha ha entrado también en la dinámica del descaro y se ha marcado un tiempo postelectoral de desenfadada burla de su elector de buena fe.
Esto no es malo, sino todo lo contrario, porque ahora ya sabemos de cierto dónde estamos todos.
La derecha que representa el Partido Popular mayoritario en la oposición, tampoco garantiza la sangría de inocentes que sufre España día a día, en un trágico record con el resto de países desarrollados, de hecho el único récord junto al nivel educativo más bajo, el de la población más vieja y el de paraíso de delincuentes y proxenetas.
El concepto de la vida de quienes nos gobiernan - y de quienes tienen por número de votos una posible alternativa a gobernarnos – es el mismo, con diferente grado de radicalidad, pero el mismo. Y ese concepto de la vida hemos visto que es incoherente y se mantiene artificialmente a través de los medios de difusión, mayoritariamente en manos o influidos por el poder.
No habría que ir más lejos para repudiar la idea “progresista” de la vida. De hecho ningún “moderno” cabal, de haberlo, le llevará la contraria a usted si le plantea, en los términos en que lo hemos hecho, esa incoherencia de planteamiento sobre la vida. Sin embargo, hay un pero.
Ese pero está en que los “modernos” discuten sobre si el no nacido tiene derechos o no. Sobre si es persona o no. Y argumentan, con énfasis pero sin datos, que el no nacido no es persona y como no tal, no tiene derechos y al no tener derechos puede ser extirpado como un grano.
Hasta ahora hablábamos de incoherencia en el planteamiento de la vida por parte de los “progresistas”. Podemos añadir de ese silogismo, en el que la primera premisa es errónea, que la idea de la vida de los “progres” es, además de incoherente, falsa. Y del conjunto de esas ideas incoherentes y falsas, surge la evidencia de que esos “modernos” defienden, por estupidez o malicia, un concepto antinatural de la vida. Y un planteamiento de ese género lleva, indefectiblemente, a la destrucción de la sociedad que lo adopta.
Pero eso lo discutiremos otro día.
Publicado en aragonlibersal.es, el miércoles 30 de abril de 2008.
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