jueves, 18 de octubre de 2012

Luz del mundo


A veces recomiendo libros. Hoy es una de esos “a veces”.

La mayor parte de los conflictos que conozco, se deben a la ignorancia. Las partes se pelean sin saber de qué hablan. La ignorancia es uno de los grandes males de los enemigos de buena fe de la Iglesia Católica, que la denostan en base a la desinformación  de los medios.

“Luz del mundo” es una forma sencilla de conocer algo más de cerca a la Iglesia Católica y al Papa. El contenido del libro es una larga entrevista que está suficientemente detallada en la portada del libro, que reproduzco arriba. Su lectura la puedo recomendar tanto para amigos y enemigos, estos últimos tanto de buena como de mala fe.

Para amigos, porque les aclarará muchas cosas que quizás no conozcan o tengan mal entendidas y les dará una visión muy cercana del Papa.

Para enemigos de buena fe, porque encontrarán una imagen elemental pero clarificadora de lo que son la Iglesia Católica y el Papa, punto de partida fundamental para edificar odios de verdad o para despejarse la vista y asomarse sin prejuicios a la fe católica.

Para los enemigos consolidados, porque es un medio de activar su adrenalina y exponerse al riesgo de ver la luz blanca en lugar de la luz negra. Los retos rompen la monotonía de las almas inquietas.

jueves, 11 de octubre de 2012

Banderas y sociología


Ahora que está de moda el independentismo pues la oligarquía catalana está removiendo el asunto con un palo, podemos ver en algunos balcones banderas catalanas.

No todas son iguales. Las hay de tres modelos, que presento arriba. No he encontrado razón de cada una, pero el estudio de los bergantes que llevan esas banderas en las manifestaciones, me ha permitido llegar a una conclusión que creo es sociológicamente científica.

El modelo A, es el más habitual, por accesible y barato. Se vende a granel en las mercerías. También se vende a metros en los chinos, junto con graneles de banderas de España y del Barça.

El perfil de catalanista del modelo A, es el de una persona “hecha a sí misma”, …en fin…, de cualquier procedencia, que lee “El periódico”, ve programas de televisión de reality show y del corazón y, los más avanzados, se pierden por las televisiones autonómicas en algún programa de gracias astracanadas que caracterizan a la actual cultureta catalana. Muchos de ellos llevan la uña del dedo meñique especialmente larga. Sus utilizantes son “catalanistas”, no “separatistas”. Para ellos, ser catalanista es hablar en catalán; por descontado no significa conocer la cultura catalana, que respetan pero ni conocen ni les interesa conocer.

A esta bandera, la más extendida, se la conoce como “senyera” y su principal característica es que es barata.

El modelo B entra ya en la categoría de “estelada”, por la estrella.

Es esta una bandera sofisticada, pues utiliza nada menos que tres o cuatro tintas (azul para el triángulo, rojo para las barras y amarillo para el fondo, con la reserva del blanco si ese es el color de la tela). Es un símbolo complicado que combina los colores tradicionales (rojo y amarillo) con las formas y colores noveles de la estrella de cinco puntas blanca y el triángulo azul.

Ahora que la oligarquía se ha volcado en el proyecto independentista, el modelo B se ve más a menudo.

El perfil del modelo B es el del advenedizo que hace méritos gastándose un dineral en ser más independentista que nadie. Suelen ser personas que se presentan como Jordi Martínez, Ernest González, Miro (por Eldemiro) López, Pep Rodríguez… por citar algunos de los entrevistados.

Como la catalanidad de esos perfiles sociológicos responden a una compleja mezcla de servilismo y complejo de inferioridad (“el charnego es inferior”), su actitud es la más radical y, aunque a corto plazo son inofensivos, estos especímenes son los que, si las circunstancias políticas les ofrecen impunidad, encabezan los “progroms”.

Por último, el modelo C es la bandera estelada en versión económica, la que realmente responde al perfil del catalán independentista; el que quiere probar la independencia, pero sin que le cueste muchas “pelas” (argot de la antigua peseta, base del dicho catalán “la pela es la pela”). Es una bandera independentista barata, que como verá el lector no encarece la tradicional, pues continúa con los dos colores. En su contra, está el que no se vende a granel de metros, por lo que no se pueden reunir los amigos, comprar tres metros y cortarse cada uno un trozo, solución realmente catalana.

El perfil del ciudadano que utiliza el modelo C es el de una buena persona, generalmente culta, conservadora, votante hasta la fecha de CiU, amante de la familia, trabajadora aunque ahora esté en el paro y, sobre todo, pacífica, por lo que prefiere comprar la estelada versión económica, en lugar de coser una estrella en la bandera clásica, modelo A, que cada año pone en su balcón el día de la diada. En cuanto al independentismo, lo asume coyunturalmente, es decir, “por si acaso”.

Nota: Ruego que el lector que asuma que aunque este estudio es científico, la sociología no es una ciencia exacta.

"Independentizmo" catalán


No puede haber paz sin justicia. Y en Cataluña no hay justicia.

El otro día vi al Mas, el cesarillo catalán, eufórico porque ha conseguido emular al general Franco, reuniendo una borregada nacionalista en el Camp Nou.

Mas, ya sin recato, prohíbe el español, el castellano, en Cataluña. Prohíbe el idioma que enriqueció económicamente a su familia y a la oligarquía catalana en la posguerra, a la sombra del citado general Franco. ¿Es Mas un hombre valiente?

Esos tiranuelos de opereta no son valientes. Son descerebrados. El gozo que inundaba a Mas el día del Camp Nou no era normal, respondía más bien a aquello de “si no lo veo no lo creo”. Estaba tan eufórico como el presidente de mi comunidad de vecinos cuando consigue que en la reunión haya quórum: “caramba (él dice otra cosa), ¡qué importante soy!”.

A base de machacar cerebritos con toda la parafernalia mediática catalana, consiguió montar la becerrada en el Camp Nou. Unos “nacionalistas” que tragaron con un “president de la Generalitat” andaluz sin nivel “C” de catalán. Sin comentarios. También yo conseguí que me vitorearan el día de mi santo, aunque me costó un riñón la invitación a los vitoreadotes. Y también muchos de mi pueblo votaron socialista, a base de bocata y cinco mil pelas per capita. Mi santo me costó un pico, pero también me tocaron el bolsillo las votaciones de mi pueblo y esa fiesta del Camp Nou en la que no participé… y a ti, lector.

Mas está crecido y Rajoy hecho un bobo, como ya pronostiqué en su día.

Mas prohíbe el español cada día en más ámbitos. El otro día mi vecino preguntó a su hijo de cuatro años, castellanoparlante que cursa en un colegio concertado catalán:

- ¿La profesora te habla en castellano?
- No, papá.
- ¿Por qué no le pides que te hable de vez en cuando en castellano?
- No, porque se enfada.

Me puse en el papel del padre. Ponte tú también en su papel por un momento, lector. La profesora se llama Rodríguez y está intentando destrozar la herencia cultural de tu hijo en nombre de la catalanidad. ¿Hasta dónde puede hacerlo? ¿No se les han de parar los pies a esa basura mercenaria, y a sus amos, que practica el genocidio cultural?

Mas nos reprime y Rajoy, con su sonrisa mema, no nos defiende haciendo que se cumpla la ley… ¡eso del catalán es un asunto de provincias!

Planteémonos llamar a somatén a todos, catalanes, castellanos, vascos, gallegos, andaluces,… afincados en Cataluña y que estén por la libertad. La cobarde represión de Mas y de su oligarquía no es una herencia catalana, es la miserable pasión por el poder y el dinero nacida en un alma prostituida.

Solo una vez erradicado ese falso catalanismo mestizo, sibilino y represor, con toda la chusma que lo sustenta, se podrá pensar en edificar una Cataluña basada en el gen catalán, que es justo, conciliador, perseverante, innovador y valiente.

Cataluña se ha abierto paso y ha despertado admiración históricamente, hasta que esa basura mestiza del catalanismo económico y nepótico, liderada en su día por el Jordi Pujol, de infausto recuerdo, redujo los valores catalanes al mero idioma, único valor que él y los suyos pudieron blandir, pues carecían de la nobleza, del espíritu de trabajo y de los valores del catalán.

Y hoy, decenas de Rodríguez, López, García, Pérez,… blandiendo lo que dicen banderas independentistas, nos pretenden decir a gritos, con violencia y coacción, lo que es Cataluña.

A Cataluña la define su Historia, no la historieta de esa chusma ni la verborrea de una casta política de advenedizos traidores hablando el barcelonés.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Wyoming y wyoming


Wyoming en un bonito estado de esa gran nación que son los Estados Unidos de América. Paradójicamente, si buscas Wyoming en el buscador de “google” aparece antes – así me ocurrió a mí – “el gran Wyoming”.

Creí al principio que esa entrada se refería a algún paraje especial del estado de Wyoming. Pero no, “gran Wyoming” es el alias de un individuo que ejerce de presentador en un canal español de televisión que se llama “la Sexta”. Me llamó la atención y vi el programa. Cuento mi impresión.

Vi a un pobre viejo no resignado a envejecer, con el carácter amargado y acompañado de presentadoras jovencitas que le reían sus gracias con arrobo… en ocasiones con demasiado arrobo para la poca gracia que mostraba. Pensé que si sólo les exigía el arrobo, las jovencitas tendrían suerte. ¡Esto de la crisis da muchas facilidades a algunos empleadores!

Me chocó la crítica despiadada y sin fundamento que el “gran” hacía de religiosos, ¡incluso de unas monjitas que hacen un programa de cocina en otro canal no amigo de “la Sexta”! Era algo así como los amigotes que se cruzan con un indigente y encuentran divertido propinarle una paliza.

También vi que se mofaba del general Franco, muerto ya hace varios lustros, al amparo del que cursó sus estudios universitarios cuando la universidad en España era muy barata, de calidad y accesible a todas las clases sociales, no como la universidad que han creado los socialistas, accesible sólo a las élites económicas.

El tal “gran Wyoming” aparecía también con un monigote que representaba al referido general Franco, ninguneando al monigote y burlándose de él, lo que extrañó, pues fue coetáneo del general y no hay señas de que le hiciera entonces tal papelón en público.

Me chocó que habiendo crecido en la abundancia, en el seno de una familia muy favorecida por el franquismo (su padre era farmacéutico, una actividad rentable y administrada muy directamente por el régimen) fuera tan acérrimamente enemigo de la derecha. Pero luego, pensando, recordé a un anciano tío mío, que me prevenía de aquellas personas que, como las heces, siempre flotan.

También me chocó que, siendo sin duda millonario, se mofara de los millonarios, aunque lo hiciera sólo de los de derechas. El pobre “gran Wyoming” debería saber que la riqueza no tiene ideología y que un día, por ese camino, se puede encontrar con un chasco.

En fin, que ese “gran Wyoming” no lo es tanto y nada tiene que ver con el hermoso estado de Wyoming, de los Estados Unidos de América. Aquel es sólo un pobre viejo amargado, con gran capacidad de flotar, que desde su púlpito digital vomita bilis sobre todo aquel que piensa u opina de forma que pueda molestar a sus amos. A veces, incluso, creo que se excede en mostrarles sus gracias.

¿Pero que se puede esperar de alguien que necesita titularse “gran”? Como en el circo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Evolución o creacionismo?


¡Que tema tan sobado! Y no suele resumirse. Para el lector común, es una paliza leer sobre esta discusión.

Permíteme lector que reduzca mis argumentos a los elementales del sentido común. Ya te he aburrido con el tema en otros lugares de este blog. Pero primero, a modo de previa, dos líneas para aclarar conceptos:

Evolución no es adaptación; la adaptación es indiscutible, la evolución no. Evolución no es selección natural; la selección natural es indiscutible, la evolución no. Las mutaciones existen, son comunes, pero son aleatorias. Esto también es indiscutible.

Con estas previas, la evolución es indemostrable tal como está planteada. La evolución, tal como está planteada, no cuestiona la existencia de un Creador. Por eso se puede ser cristiano y evolucionista (Darwin lo era), o ateo y evolucionista, o animista y evolucionista... aunque en cualquier caso se es víctima de una teoría oficialista repleta de lagunas científicas.

El creacionismo, opuesto al evolucionismo oficialista, es eso, una mera reacción. No tiene fundamento científico por lo que, desde la perspectiva del cristiano, no debe tener validez como teoría científica, ya que ciencia y fe son independientes. El creacionismo es una intromisión grosera de la fe en la ciencia, tan absurdo como el evolucionismo oficialista que es una intromisión grosera de la ciencia en la fe.

Entonces, ¿evolucionismo o creacionismo? Es evidente que ni lo uno ni lo otro. La ciencia tiene muy buena información en los registros fósiles y en la genética, pero falta ordenarlos, falta información y falta una mente lúcida que armonice todo. Debemos tener paciencia porque, sin ninguna duda, la ciencia explicará el proceso de aparición de las especies sobre el planeta. Y esa explicación científica no estará en absoluto enfrentada a la fe, porque nunca han estado enfrentadas – de forma natural - ciencia y fe; esa armonía es precisamente el sello de calidad de la ciencia.

El origen de las especies es un tema apasionante, hoy todavía sin solución. Es un buen reto para los investigadores jóvenes - y para los que serán investigadores dentro de unos pocos años -, dar con la clave del asunto, que debe estar en la punta de los dedos de la ciencia. El protagonista que de la señal de salida para resolver el problema, deberá estudiar mucho, tener un mente muy bien amueblada y, sobre todo, ser un hombre libre que no se deje sujetar por los presupuestos oficiales que indican el tema que subvencionan y, también en el caso de la evolución, cual ha de ser el resultado de la investigación que subvencionan.

Pd (24.09.2012). Añado una aclaración por si no hubiera quedado claro; el creacionismo pretende que la aparición de nuevas  especies se debe a nuevas creaciones del Creador. Esa es la idea que refuto, por no ser científica, ya que supone una intromisión de la fe en la ciencia. Mi opinión sobre la Creación ya está clara en otros lugares de este blog :


En cuanto a la creación del hombre, no parece razonable que el Creador utilizara un diseño ya en funcionamiento para inspirarle el alma; es razonable pensar que una obra extraordinaria como el hombre, se merecería una estructura nueva, no aprovechar una carcasa "de segunda mano", es decir, utilizar un mono para inspirarle el alma. Esta última afirmación no es científica, pero es de un aplastante sentido común.

Más crisis



Tenemos crisis para rato. Podría no ser así, pero está mal diagnosticada por los poderes políticos. Y algo mal diagnosticado no se cura y, o se hace crónico, o nos mata.

Cualquier persona con entendederas elementales ve que la pretendida crisis económica no es tal. Hay hoy más recursos económicos que nunca. Pero están mal repartidos.

¿Se trata entonces de una crisis social? Sí y no. Sí porque afecta al marco social, las personas y sus relaciones. No, porque esa crisis social no el la causa de lo que sucede, sino el efecto de otra crisis más profundas; la crisis de valores.

No una crisis de valores en general, sino una crisis de valores eficaces. Porque valores los hay; la riqueza está distribuida de la forma en que vemos (cada día más ricos y más pobres y menos clase media) porque priman los valores del egoísmo y del “sálvese quien pueda”, unos valores terribles que dejan en nada al indefenso, que no es el inútil porque los indefensos forman la masa de la sociedad, que sufre y que trabaja cuando le dejan.

Se trata de una crisis de valores altruistas, valores del dar mejor que recibir, valores de amor al prójimo. En fin, esas hoy pretendidas nimiedades que han llevado a la cima de la cultura a la civilización occidental.

El egoísmo patológico de las últimas décadas ha llevado a occidente a la miseria de las relaciones humanas y de esa miseria ha nacido la crisis social y de esa crisis social la crisis económica.

La solución es generalizar la doctrina del dar. En los pequeños entornos sociales dónde la crisis ha hecho menos mella ha sido dónde se ha implantado el amor cristiano; los núcleos familiares o pequeños grupos sociales que han optado por repartir lo que tienen y ayudarse en lo que pueden. No se trata de aludir al colectivismo soviético que tanta sangre y fracaso vertió, sino al amor cristiano, que puede parecerse en la forma pero nada tiene que ver en el fondo. Ya lo hemos tratado en otros lugares de este blog.

Tampoco ha hecho mella la crisis en los banqueros, políticos, sindicalistas y especuladores. Pero es eso otra historia que, sin duda, tendrá un desenlace trágico.

Creo que debemos meditar sobre ello. Ahora, con el paro, hay más tiempo para pensar y más ocasiones para ayudar a nuestro semejante. 

lunes, 11 de junio de 2012

Los católicos y sus imágenes.



Voy a comentar hoy sobre esa piedad que tienen los católicos, tan denodada por algunos, de ser devotos de imágenes de santos y vírgenes. Personas sin cultura religiosa, por descontado los protestantes - ¡no hablo de los musulmanes! - e incluso algunos católicos han puesto de manifiesto esa costumbre “absurda” e “irreverente” propia de los católicos (he leído en un afamado blog católico el alegato de un católico que se dice ”de pro” contra esa práctica).

¿Es una tontería eso de venerar imágenes? Yo tengo mi opinión, que daré luego, pero ya anticipo que creo que esa polémica es absurda e indica la falta de sentido común que padecen muchas personas. Déjame, lector, que haga una previa.

Cuenta la historia, que hace alrededor de trescientos años, un humilde monje carmelita barría una estancia del convento, inundado de santa alegría por el servicio que estaba prestando al Señor. En el trajín, le sacó de su ensimismamiento la presencia de un jovencito:

- ¿Quién eres tú? – le preguntó el fraile sorprendido.

En niño le contestó con una pregunta:

- Tú eres un fraile, ¿verdad?
- Sí, claro – le contestó desconcertado el carmelita.
- Y como fraile, sabrás rezar el Ave María.
- Desde luego, sé rezar esa oración.
- Pues rézala para que te oiga – le pidió el dulce jovencito de ojos azules.

Y el carmelita, sin planteárselo, rezó:

- “Dios de salve María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús”...

En ese momento el niño, con voz suave, le dijo:

- Ese soy yo.

En ese instante, el carmelita dejó de ver al niño. Y reaccionó modelando en cera la imagen del Niño que se había grabada en su cabeza. La Historia bautizó a esa imagen como “El Niño Jesús de Praga”, por la localidad en que se conoció y es muy socorrido por los numerosos y asombrosos milagros que se le reconocen.

El principio de la historia de esta imagen no es fácil de encontrar en los textos de divulgación, pero sí los muchos milagros que se le atribuyen a Jesús bajo esa advocación y otras circunstancias históricas sorprendentes. Todo esto puedes creerlo, lector, o no. Incluso si eres católico puedes no creerlo, pues la Iglesia te deja libertad para creer en apariciones y milagros.

Y vamos ahora al tema que nos ocupa. El fraile carmelita, impresionado por lo que vio, quiso guardarlo en su memoria y reproducirlo; e intentó plasmar en cera la imagen de la forma más fiel posible. Si hubiera podido fotografiar al Niño, lo habría hecho, pero entonces no existían esos recursos y, de existir, él era un carmelita pobre y no los hubiera tenido a su alcance.

¿No ocurriría lo mismo a los testigos de las apariciones de la “Señora” en Lourdes? Tras ver los hechos sorprendentes que rodearon a la jovencita Bernadette en las apariciones de la Virgen, ¿no es razonable que se intentara plasmar a la responsable de tanta maravilla en una imagen para mantener su recuerdo?

La respuesta no es más que sí, que las imágenes no son más que “recordatorios” de personas o circunstancias que se quieren recordar, tener presentes. Y eso es de lo más normal, humano y extendido y, desde luego, nada censurable. ¿Quién no se viene de un viaje cargado de fotografías que luego clasifica, ordena, rotula coloca en álbumes y, las más preciadas, amplia y enmarca? Y lo que hace todo mortal con sus recuerdos triviales de un viaje turístico, ¿no es razonable que lo haga un católico con las imágenes de las personas que han destacado por su bondad?

El turista enmarca su foto preferida, y la enseña a sus amigos, y la contempla recordando el momento que le inspiró la fotografía, en fin, se recrea espiritualmente con ella. ¿No ha de hacer lo mismo un católico con una persona reconocida por la Iglesia como de vida heroica y ejemplar, o del mismo Jesús y de su madre la Virgen María?

Pues esos son las imágenes. Se adora a Jesús representado artísticamente en imágenes y se venera a la Virgen y los santos representados en sus imágenes. No se adora y venera a unas estatuas o a unos cromos, porque sería estúpido y, además, está gravemente prohibido por una tradición bíblica de cinco mil años. No. Quien así lo hiciera sería un chalado, antes pagano. ¿Alguien se cree que la foto de la casita suiza que tomó en su último viaje, es realmente una casita suiza? No, claro; le evoca un momento de su viaje, pero no es su viaje. Es más, si verdaderamente los católicos consideraran esos objetos materiales como parte de su fe, la manera de acabar con el catolicismo sería destruir sus imágenes, pues se destruiría su fe. Sin embargo está contrastada empíricamente la infructífera acción tenaz de los iconoclastas; y que los católicos sobreviven perfectamente sin imágenes; y que es “tradición” católica esperar el martirio en celdas abyectas, sin imágenes. Es decir, aún sin imágenes hay fe católica y hay católicos.

La devoción católica a las imágenes es algo natural, consustancial a la sensibilidad humana y un sentimiento que ponen en práctica muchísimas personas, día a día frente a escenas intrascendentes o no; quien no ha sentido aflorar a sus ojos las lágrimas al mirar la foto de sus padres, fallecidos tiempo ha, no es una persona normal. Y en ese trance, ¿está llorando por un trozo de cartulina?… no, lo hace porque al estímulo del recuerdo siente revivir su amor a unos seres allí representados.

Lo triste es cuando alguien no tiene qué recordar, o se avergüenza de sus recuerdos.