Diecisiete años hace que empecé este blog. Muy
esporádicamente, leo las entradas del principio y me sorprende ver que
suscribiría los contenidos de entonces, aunque modificando la redacción. Soy
antiguo.
En este tiempo he ido modificando He la estética,
porque me facilita mucho identificar la entrada con una ilustración.
En estos años he probado varias soluciones y al
final he quedado en esta. He descubierto la sopa de ajo.
Hace relativamente poco quise renovar la audiencia y
lo conseguí, creo.
No digo como, pues es el huevo de Colón. Me
sorprendió el resultado, porque no soy estratega ni especialista en
comportamiento humano. Pero me di cuenta de que conocía a los lectores del
blog. Quizás dentro de unos años lo cuente, porque en realidad no sabré el
resultado real del experimento hasta que pase un buen tiempo. Espero durar para
contarlo.
Esto viene a que, aunque el blog siga estable
después de tantos años, mi vida personal es una vorágine que necesitaría mucho
tiempo para describir y aun así me quedaría corto.
Escribir con detalle lo que abruma al alma, es una
buena terapia para aliviar la psique, pero no siempre es posible hacerlo y
menos aquí.
Lo haré en otro sitio.
Pero por lo menos sirva esta entrada para que tomes nota,
lector, de que escribir tus penas las alivia y te libra de males mayores.
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