Actualizado a 04/11/2023.
Sí. Andrajosos intelectualmente, que no tenéis una
pizca de cerebro.
Llevo tiempo leyéndoos intentando encontrar, como un
clavo ardiendo en vuestros torpes argumentos, algo que me ayude a dejar de
creer en un ser superior.
Y no he encontrado, ni en el más acrisolado de
vuestros portavoces, un solo razonamiento coherente que me ayude a llegar a la
conclusión de que no existe un ser superior, creador de lo que veo y de lo que
no veo.
Me da envidia ver, lo despreocupados que viven esos
individuos que son más animalitos que seres racionales, que ni se plantean la
trascendencia.
Me pesa esta vida ordenada, de amor al prójimo, de
respeto a unas normas en las que parece que nadie cree, ni quien las predica.
Normas que tienen un premio sublime si se cumplen o un castigo feroz si se
incumplen.
¿Es que, en mi insignificancia, soy merecedor de un
premio infinito o de un castigo infinito, cuando ni entiendo, porque no cabe en
mi limitada cabeza, lo que es el infinito?
Y cuando busco auxilio intelectual, no encuentro más
que a andrajosos intelectuales, que me remiten a insulsas teorías orientales de
chichi nabo, o a intelectualoides, que con voz engolada me quieren hacer
comulgar con ruedas de molino.
¿Cómo puedes iniciar tu argumento, ateo de
pacotilla, diciendo que Jesús no es un personaje histórico?
¡Pedazo de imbécil,
si es así como empezaban sus argumentos los ateos de los años ochenta, que
están ya más antiguos que el mear!
Con ese cerebro apolillado, nadie con dos dedos de
frente te leerá, conspiranoide de pacotilla. Y quien te lea, se emborricará
más.
¡No quiero creer en un ser superior que rige mi
vida, porque eso no me da paz, o si me la da, no es la suficiente como para
ofuscar el sufrimiento!
¿No existe un ateo que no sepa argumentar sin
salirse de la burda treta de ridiculizar o de denigrar al oponente con mentiras
o, lo que es más indigno, con ignorancia?
El gran don que Dios dio a la Humanidad, es que hizo
a los malos, tontos.
Pero ese es también un triste don para los que no
entendemos a Dios.
A raíz de determinadas circunstancias, di en replantearme esa
postura.
Y entendí que la mejor o de hacerlo era buscar y
estudiar ateos significados, algunos que ya había conocido y repasar sus argumentos.
Es esta una práctica peligrosa, pues cuanto más
grosero es el error, mayor es la demagogia que lo arropa, hasta el punto que puede
confundir a muchos.
Pero valió la pena el trabajo, pues me percaté de
que los autores ateos utilizan dos estrategias que privan sobre todos sus argumentos.
Una, ridiculizar al creyente y al concepto de Dios y
la otra, tergiversar los argumentos de los no ateos.
Son estrategias clásicas estalinistas, que han sido
luego parte básica de los manuales de propaganda de los gobiernos totalitarios.
Si hablo de trascendencia, hablo del ser humano en
su estado natural y el tema es de naturaleza.
Pero si hablo de ateísmo, entro de lleno en el terreno
de la política, en cuanto trato de una manipulación antinatural, del ser humano.
Pero hay más.
Dije en la entrada que te he citado,
que los ateos tienen fe y tragaderas y que yo no soy hombre de fe.
Me equivocaba por no conocer lo que debo entender
por fe.
Al estudio concreto del concepto de fe, he dedicado muchas
horas para afianzarlo, al tiempo que trataba sobre el ateísmo.
Todo va relacionado y nuevas respuestas generan
nuevas preguntas.
Pero no voy a aburrirte. Resumo: No sé si soy hombre
de fe.
El ateo tiene fe, y además, muchas tragaderas.
No es un insulto, es señalar un hecho.