lunes, 16 de febrero de 2009

Mariam. I.

Unos comentarios antes de entrar en tema

Un lector inquieto que se interese por la vida de Jesús, no podrá dejar de plantearse dudas si realiza una lectura atenta de los textos que la ilustran. Es normal que se nos planteen dudas, y eso no tiene por qué significar nada, salvo que ha leído con atención.

Tal lectura será especialmente accidentada por referirse a un personaje histórico especial, ya que Jesús es considerado por media humanidad como Dios. Si no fuera por esta singular circunstancia, el personaje de Jesús no estaría tan controvertido, pues es uno de los más documentados hombres de la antigüedad, así como el más reconocido. Considerando meramente la faceta humana de Jesús, a nadie le cabe duda de que fue un hombre bueno y caritativo y que desconcertó a sus conciudadanos por su sentido del amor al prójimo, que materializó con su escandalosa actitud de considerar a las mujeres y a los niños como seres humanos, iguales en dignidad a los varones adultos, y al pobre con la misma dignidad que al rico, así como a todos los hombres, al margen de su raza, como hermanos.

Pero pasar de Jesús Hombre a Jesús Dios es un salto que exaspera a algunos y desconcierta a otros. Por eso, hechos que se considerarían normales si Jesús no se declarase y se le declarase Dios, se miran con lupa y se retuercen para demostrar lo indemostrable. Nunca una coma o un acento han valido tanto como en una biografía de Jesús. Eso es natural, aunque a veces sea un arma de la mala fe, en manos de quien quiere embrollar sin tener argumentos.

Y todo para nada o, mejor, para poco. Porque desde la perspectiva de la historia, la divinidad de Jesús es indemostrable. Como es indemostrable su no divinidad. El hecho de que resucitase está – en principio - fuera de más discusión que si el cuerpo fue robado, o verdaderamente resucitó. Es una cuestión de fe.

Pero no cabe duda de que si se demostrara que los textos que narran la vida y obra de Jesús fueran falsos, o estuvieran alterados para inducirnos a ver un Jesús que no fue, eso perjudicaría a la fe de los que la tienen. Si por el contrario, los textos que hablan de Jesús mantuvieran su solidez a la luz de la historia y de los descubrimientos arqueológicos y científicos que se van sucediendo, eso sería un buen refuerzo para la fe de los que la tienen, y una llamada a los que están privados de esa Gracia.

Por ejemplo. Si consideramos un buen argumento para apoyar la Resurrección, el hecho de que Jesús se apareciera después de muerto, es muy importante que confiemos en quien nos narra esa aparición y nos avala además la honradez de los testigos de la aparición. Si antes hubiéramos demostrado que el evangelista ha desarrollado un relato lleno de inexactitudes y errores y que sus discípulos eran unos enajenados, cuando llegásemos a aquel extremo – el relato de la aparición - lo leeríamos con escepticismo, como el relato de un impostor, un indocumentado o un fanático. Pero si toda la narración del autor es coherente, sensata y además responde con exactitud a las circunstancias históricas que conocemos por otros conductos, tendremos confianza en su solvencia y el relato de la aparición de Jesús tras su muerte, por lo menos, nos dará que pensar. Hasta tal punto es importante dar la batalla en cualquier cuestión histórica, aunque parezca nimia. Esta constante actitud de alerta contra el error – además de la bondad de la doctrina – y sus consecuencias teológicas, las herejías, es la que ha adoptado la Iglesia desde hace dos mil años, y la que le ha hecho ganar todas las batallas intelectuales y teológicas aunque, paradójicamente, parezca que siempre prevalece la duda y la mentira sembradas por quienes utilizan falsos argumentos groseros, frente a la profunda realidad histórica y documental. Eso no nos debe preocupar. Como escribe Joseph Ratzinger en Jesús de Nazaret, “la causa de Dios parecer estar siempre como en agonía. Sin embargo, se demuestra siempre como lo que verdaderamente permanece y salva”.

Por eso leo con detalle cuanto se refiere a la historicidad de la vida de Jesús. Incluso si el texto lo merece, prescindo de la tendencia ideológica o espiritual del autor, y lo leo con detalle y sin prejuicios, porque no quiero leer sin plantearme dudas, sino que quiero resolver las dudas para progresar, para lo que muchas veces es suficiente el sentido común. Con ese método no se alcanza la fe - porque ese no es su camino – pero sí se asientan los pies en un terreno aceptablemente sólido, dentro de la solidez que puede alcanzar el famélico ser humano.

Se me dirá; “para eso ya está el Magisterio de la Iglesia”. Efectivamente, es un buen argumento para los católicos que ya han llegado, pero los que están en tránsito, quizás necesiten el refuerzo del estudio. Para muchos escépticos de buena fe, el principio de su camino puede ser un frío pero sólido argumento histórico. Y algunos de los que han llegado, probablemente ha sido gracias a la ayuda del estudio, entre otros, de aquel Magisterio. El argumento de “lo que hay que decir ya está dicho” no me sirve porque son innumerables los libros, escritos y conferencias que desmenuzan la historia de Jesús, lo que será para algo… precisamente para que se lean y escuchen. Recurrir a la consulta con especialistas para resolver las dudas que uno tiene, suele ser perder el tiempo, pues es naturaleza humana que el erudito sólo se entretenga con quien cree que está a su nivel y cuando decide bajar, es para explicar cuatro lugares comunes y decirle al interlocutor que el asunto es muy complejo como para que él lo entienda, lo que es la antítesis de la catequesis y, en mayor o menor grado, expresión de ignorancia, soberbia, o pereza. A este respecto recuerdo la respuesta dada por un muy buen especialista a un profano, en relación a un tema teológico. Tras nombrar aspectos comunes del tema, concluía la respuesta: “Creo que esto es suficiente. Más curiosidad sería malsana”. Con esta respuesta, el especialista dejaba ver que sabía más cosas, pero que estaban fuera del alcance del que preguntaba. Con esto, el interpelado frustraba al interpelante al tiempo que le despertaba una “curiosidad malsana” que antes no tenía, con lo que no le resolvió nada y le creó falsas expectativas en un conocimiento que el interpelado presumía tener pero no tenía, porque no había más que contar.

El tema de la virginidad de María

Tras este preámbulo, debo decir que hace ya tiempo me planteé el tema de la virginidad de María, la madre de Jesús.

Verdaderamente es un asunto controvertido, incluso entre creyentes cristianos. Y para los católicos – quiero decir, para muchos católicos de los que conozco – algo que ni tan siquiera se puede plantear como discusión formal, sin correr el riesgo de perder su relación. El fanatismo suele ser un refugio de la ignorancia y es una actitud especialmente condenable en quien está en la verdad pero no se ocupa en documentarla, al nivel que sus luces le alcancen, porque es más fácil deglutir que masticar.

Conozco y entiendo el contenido del dogma de la perpetua virginidad de la Virgen María, pero me gustaría profundizar en él. No en el dogma, que es cuestión de fe, sino en al “argumentario” que lleva a él. No es “curiosidad malsana”, “ni abrirle una puerta al diablo”, es deseo de conocer la historia y sus argumentos. No me sorprende lo excepcional ni me deja escéptico lo misterioso, al contrario, pero quiero saber si verdaderamente tengo motivos para sorprenderme y dejarme llevar por lo sorprendente y lo misterioso. Y para eso preciso conocer sus fundamentos históricos y argumentales, pues como comenté más arriba, el soporte del conocimiento es bueno para la fe, y para muchos el primer peldaño para progresar. Paradójicamente, para nuestros hermanos judíos, la raza de Jesús, es precisamente el conocimiento el camino que llega a Dios.

Hace tiempo que ojeo páginas protestantes en internet, para consultar sobre sus argumentos en contra de la virginidad de María. Poco he encontrado que pudiera despertar mi interés, pues leo más rabia contra la Iglesia católica, que verdaderas razones de fondo para defender sus tesis. Por eso dejaré las “mejores” razones de los buenos protestantes para el final, y empezaré con la visión más fría y objetiva de un autor erudito, y ateo.

En su momento conocí, en el ámbito de la divulgación científica, a Isaac Asimov (1920-1992), prolífico escritor y bioquímico nacionalizado estadounidense, de origen judío y militante ateo. Hoy se le nombra poco, pero hace un tiempo estuvo muy de moda. No cabe duda de que fue un hombre con una capacidad intelectual fuera de serie y como persona, a la vista superficial de su biografía, debió ser consecuente, aunque leyendo entrevistas suyas queda en evidencia un pensamiento de fondo encorsetado dentro de lo que hoy se conoce como lo “políticamente correcto”. Esto es lo que le daría el espaldarazo para la fama, pues sin esa actitud, por mucha valía que hubiera tenido – que la tuvo -, habría sido difícil que se le hubiera dado a conocer en la dimensión mediática que se hizo.

Si cito a Asimov, es porque publicó una Guía de la Biblia en dos volúmenes, que comprendían el Antiguo Testamento (1967, el original en inglés) y el Nuevo Testamento (1969, el original en inglés. De ambos títulos he encontrado dos ediciones en español), que luego apareció en un sólo volumen (1981, en inglés. No conozco traducción al español). Las citas que hago aquí se refieren a la Guía de la Biblia. Nuevo Testamento. Plaza & Janés Editores. Barcelona, 1988.

En esa obra Asimov reviste, con un aparato histórico que abruma, una serie de argumentos sobre la Biblia que la dejan como un compendio más de historias fantásticas en el acervo cultural humano. El tono displicente de un ateo que ve las cosas del espíritu con condescendencia paternalista, se ve soportado por la gran erudición del texto. Sin embargo, si nos entretenemos en hurgar los detalles, van aflorando defectos y lagunas que desvirtúan la primera impresión de contundencia, seriedad y objetividad. No voy a discutir la obra, sino que la voy a utilizar como referencia de argumentos concretos que son lugares comunes para críticas sobre el nacimiento de Jesús, concretamente negando la virginidad de María.

Jesús, hijo de David

La primera argumentación de Asimov sobre el tema que nos ocupa, se refiere al Evangelio de Mateo, donde el evangelista relata con detalle la genealogía de José como descendiente de David. Tanto interés de Mateo por demostrar el linaje de José sería superfluo – dice Asimov – si José no fuera el padre natural de Jesús, es decir, tal interés por la genealogía tendría sentido, sólo en el caso de que José fuera realmente el padre natural de Jesús y de esta forma le pudiese transmitir la herencia del linaje de David.

Los judíos no aceptan ese linaje davídico de Jesús (de hecho algunos no aceptan ni al Jesús histórico), pues argumentan – basándose en su interpretación de las Sagradas Escrituras (como en Números 1, 17-19 y I Reyes 2, 4) - que sólo puede transmitir el linaje el padre. Un hijo adoptivo – dicen - podría heredar hacienda, pero no linaje. Asimov no insiste en este argumento pues los coetáneos de los Evangelios no pusieron en duda ese derecho de Jesús y posteriormente, los especialistas tampoco lo han cuestionado, debatiendo sólo sobre detalles de la genealogía de Jesús, no sobre el hecho de que fuera legítimamente hijo de David.

El argumento de Asimov es malintencionado, pues tras plantear ese error de bulto, más adelante reconoce que aún siendo José padre putativo de Jesús, el relato genealógico tiene sentido (“de modo que según la corriente normal de los asuntos humanos Jesús era de ascendencia davídica, cumpliendo así el requisito de mesianismo”, p. 100). ¡Asimov rebate su propio argumento sobre la paternidad natural de José! José estaba desposado con María, por lo que la ley judía hacía esa unión legal, aunque el matrimonio se solía realizar un año después de los esponsales, si la novia era virgen, o menos si era viuda.

A continuación dice también Asimov que según la tradición cristiana, María tenía también ascendencia davídica – lo que es cierto -, aunque los Evangelios – dice Asimov – “no afirman esto de manera explícita” (p. 100).

A pesar de Asimov, los Evangelios sí afirman de manera explícita que María es de ascendencia davídica. El evangelista Lucas, pone en boca del ángel; “…concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quién pondrás por nombre Jesús. El será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor el trono de David, su padre…” Lc 1, 31-32. Esta afirmación tan clara y rotunda, que los coetáneos aceptan – pues de otra forma no tendría sentido que Lucas la hiciera valer -, nos dice que la herencia mesiánica del padre putativo es válida o bien, que María es de la familia de David y capaz de transmitir esa herencia a su Hijo. Como veremos, ambas cosas.

Efectivamente, fuera de los Evangelios pero dentro del Nuevo Testamento, el significado discípulo Pablo, muy versado en leyes rabínicas, nos dice de Jesús; “nacido de la descendencia de David, según la carne” Rom 1,3. Como no cabía duda alguna sobre la virginidad de María, esta afirmación no tiene más sentido que María también era de ascendencia davídica. Jesús nació en una familia doblemente descendiente de David, aunque por su circunstancia concreta y excepcional no fuera físicamente hijo de José.

Todos estos errores en la acometida de Asimov a los documentos históricos sobre la virginidad de María, no tendrían mayor importancia si no fuera porque ponen en tela de juicio la pretendida objetividad del propio Asimov. Pero hay más; si con tan pocos y errados argumentos Asimov consume tantos párrafos, hay que entender que su erudición – su Guía de la Biblia ocupa más de mil páginas - no tiene mayores razones históricas para desvirtuar los argumentos en favor de la virginidad de María. Lo que es mucho.

María, ¿una “joven” o una “virgen”?

Siguiendo la lectura de la Guía de la Biblia de Asimov, más adelante, refiriéndose a una cita que de Isaías hace Mateo, entra en un asunto semántico, que al parecer es su especialidad. Mateo se refiere a que el nacimiento virginal de Jesús estaba profetizado por Isaías. Transcribo ambas citas para referencia del lector:

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta, que dice: “He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo, y se le pondrá por nombre “Emmanuel”, que quiere decir “Dios con nosotros” Mt 1, 22-23

Mateo está haciendo referencia al texto de Isaías:

El Señor mismo os dará por eso la señal: / He aquí que la virgen grávida da a luz / y le llama Emmanuel” Is 7, 14.

Dice Asimov, que el término “virgen” que Mateo utiliza en la cita de Isaías, ha inducido posteriormente a los historiadores y especialistas a utilizar “virgen” en ese texto de Isaías, cuando en realidad la palabra original hebrea que aparece en Isaías es “mujer joven”, virgen o no. De tener razón Asimov, además de señalar a Mateo como un tergiversador, nos estaría diciendo que la tradición del Antiguo Testamento no exigiría que el Mesías naciera de una virgen, dando pie al argumento infundado que el propio Asimov promueve más adelante, diciendo que la virginidad de María fue una leyenda improvisada por Mateo para “estar al día” con las creencias de su tiempo en relación al nacimiento virginal de algunos héroes mitológicos del paganismo.

Nos dice Asimov: “En esta cita, la utilización por parte de Mateo de la palabra “virgen” es un error, aunque ello ha llevado a las primeras traducciones de la Biblia… a emplear también el término “virgen” en el pasaje de Isaías” (p. 100). Más adelante, mostrando un talante conciliador (Asimov tenía un especial interés en demostrar que los ateos eran personas abiertas, amables y muy contemporizadoras, al contrario de los fanáticos religiosos), acaba diciendo: “… en la cita de Isaías, las versiones griegas de la Biblia utilizaban la palabra griega correspondiente a “virgen”, y es muy posible que Mateo siguiera la versión griega en vez de la hebrea para respaldar el nacimiento virginal y que, por tanto, no citara equivocadamente de manera deliberada” (pp. 101, 102). Los dos textos de Asimov se contradicen, pues Mateo fue víctima o causante del error, pero ambas cosas a la vez no es posible. Semejante contradicción redunda en la escasa calidad del texto de Asimov.

Desarticulado un argumento tan inconsistente, huelga entrar en el detalle de la pretendida utilización oportunista de Mateo del concepto de virginidad, para equiparar el nacimiento de Jesús con el de los mitos paganos. Como veremos, el nacimiento virginal de Jesús estaba profetizado hacía más de setecientos años, lo que es mucho para hablar de oportunismo en Mateo.

Añade Asimov que Isaías no hace referencia en esa cita al mesianismo, como pretende Mateo. Dice Asimov; “… no es probable que el pasaje de Isaías tenga significación mesiánica…y de no ser por estos versículos de Mateo, que lo citan, nunca se hubiera supuesto que la tuviera” (pp. 100 y 101).

Esto es sorprendente; tanto empeño por parte de Asimov en demostrar que Isaías no hablaba de una virgen, para luego decir que la cita de Isaías no se refiere a María. Es decir, Asimov da un argumento sobre la mala traducción de una palabra, argumento que sabe inconsistente, por si cuela, para luego decir, en caso de que no cuele, que Isaías no es una referencia mesiánica. No es ese el planteamiento de un intelectual, sino el de un demagogo.

Antes de continuar no puedo menos que resumir esos desconcertantes planteamientos de Asimov. Si Mateo es el responsable de que las traducciones griegas del Antiguo Testamento escribieran “virgen” en lugar de “mujer joven”, ¿cómo es posible que al mismo tiempo Mateo fuera confundido utilizando textos griegos que estaban ya errados? Por otra parte, ¿para qué polemizar sobre si las profecías dicen que María era “joven” o “virgen”, si en ningún caso tales profecías se referían a María? Semejante embrollo dice poco a favor del rigor de su autor y sugieren que Asimov busca más la polémica estéril, que la verdad.

Con todo esto, lo que se nos plantea es:

Primero, si Isaías habla de una “virgen” o de una “mujer joven” y, consecuentemente, si Mateo yerra o no.
Segundo, si la cita de Isaías tiene que ver con el mesianismo.

Veamos el primero de los puntos; si Isaías habla de una “virgen” o de una “mujer joven” y, consecuentemente, si Mateo yerra o no.

Efectivamente, parece que en el texto hebreo de Isaías, “la palabra hebrea correspondiente significa propiamente “doncella”, pero ya la versión griega de los LXX da el sentido específico de virgen (“parthenos”) y así Mateo 1,13 aplica el texto al nacimiento virginal de Jesús” (nota en Sagrada Escritura de Nácar y Colunga. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1986, p. 1580. Es una versión católica, impresa con autorización eclesiástica).

Según esto y a primera vista, parece que Asimov tendría razón en su argumento sobre la palabra original en el texto de Isaías. ¿Pero es así? Vamos a ver que no. Nácar y Colunga hablan con conocimiento de causa, porque su versión de la Biblia es una “versión directa de las lenguas originales”, tal como reza el encabezado de la edición. Y siendo que unos especialistas en estudios bíblicos traducen del original, ¿cómo mantienen la traducción de “virgen” cuando parece que textualmente la palabra hebrea significa “doncella”? Probablemente porque la autoridad de la versión griega de la Biblia de los LXX, tal como ellos señalan, sea indiscutible.

Leer los textos originales de los escritos de la Biblia – en general de textos antiguos y especialmente si son de lenguas muertas - no es como lo que vemos en las películas, en las que el arqueólogo coge un pergamino y, de un golpe de vista, o después de rumiarlo un poco, lo lee de corrido para descifrar algún misterio. No. Los documentos con tantísima antigüedad suelen presentar más problemas. En nuestro caso, los originales bíblicos están escritos en hebreo, arameo y algunos en griego. Traducir desde hoy el hebreo y arameo de hace más de tres mil años, es una tarea ímproba. Los textos originales no aparecen pulidos, los versos están desordenados, la escritura carece de vocales, las palabras aparecen sin espacios entre ellas y cada palabra puede tener un significado según el contexto, que suele ser muy complejo… En fin, que esos textos originales eran incluso difíciles ¡para los estudiosos judíos de hace dos mil años, a pesar de que eran coetáneos de esas lenguas!

Por este motivo y porque se empezaban a perder esas lenguas, parece que la importante comunidad judía de Alejandría, que se expresaba en griego, decidió traducir a ese idioma los antiguos textos bíblicos, para que no se perdieran y su lectura fuera accesible a todos. Así, en el año 280 a. C., se inició una labor de traducción al griego koiné que duró 130 años. Dice la tradición que se inició con el Pentateuco; 72 eruditos judíos tradujeron, de forma independiente, los textos originales al griego, textos que luego se cotejaron entre ellos para que de todos surgiera un solo texto griego de los antiguos textos hebreos y arameos. Esta traducción dio lugar al texto que se conoce como la Biblia de los LXX o Septuaginta, que es la fuente principal para las versiones posteriores de la Biblia.

Sin embargo durante siglos los estudiosos observaron desajustes en el texto de la Septuaginta, que creyeron estaban causados por una traducción defectuosa o por errores en los copistas posteriores. Pero cuando en Qumrán se descubrieron, entre los manuscritos del Mar Muerto, textos originales del Antiguo Testamento se observó que todos los presuntos desajustes de la Biblia de los LXX no eran tales, sino que respondían fielmente a desajustes en los originales, lo que ratificaba la calidad de la traducción de los eruditos judíos.

Regresando a nuestra discusión sobre la cuestión de los textos de Isaías y Mateo, me he entretenido en revisar los contenidos de versiones distintas de la Biblia y todas, incluidas las protestantes, coinciden en una única traducción del texto de Isaías que discutimos, lo que es significativo pues si hubiera cualquier argumento, por pequeño que fuera, que cuestionara la virginidad de María, sin duda se haría valer. Además, hemos de recordar, para los más maliciosos entre los que quizás estará Asimov, que la Biblia de los LXX se finalizó 150 años antes de nacer Jesús.

Para ilustrar esto, transcribo algunas versiones conocidas, además de la de Nácar y Colunga que ya está citada más arriba y resalto la palabra que es tema de discusión:

Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel”. Isaías 7.14. Versión protestante Reina-Valera, 1909.

Propter hoc dabit Dominus ipse vobis signum. Ecce, virgo concipiet et pariet filium et vocabit nomen eius Emmanuel”. Isaías 7,14. Versión católica Nova Vulgata.

Therefore the Lord himself shall give you a sign; Behold, a virgin shall conceive, and bear a son, and shall call his name Immanuel.” Isaías 7,14. Versión protestante King James.

No podía ser de otra forma. Asimov pretende engañar haciendo a Mateo responsable de una presunta mala traducción del original de Isaías, cuando la verdad es que la versada y rigurosa traducción como “virgen” data de 150 años antes del nacimiento de Jesús, como ya hemos visto. Tampoco se puede hablar de una “improvisación” coyuntural de Mateo, para “estar al día” respecto a la virginidad de María. Tampoco queda duda respecto a la ignorancia, o como alternativa la mala fe, de Asimov.

En aspectos puntuales como estos queda patente, hasta para los más escépticos, el valor del Magisterio de la Iglesia católica, que refleja siempre el fondo de cuestiones que, a veces en apariencia, expresan lo contrario de lo que quieren decir. En nuestro caso, una traducción literal, aparentemente indiscutible, que podría hacer cualquier estudiante de hebreo de una universidad actual, dista de la verdadera traducción consensuada por 72 sabios judíos de la antigüedad, que conocían la lengua porque la estudiaban y la vivían.

María y la profecía de Isaías

El segundo punto que nos planteamos, es si la cita de Isaías tiene que ver con el mesianismo. Repito, para comodidad del lector, la cita de Asimov: “… no es probable que el pasaje de Isaías tenga significación mesiánica…y de no ser por estos versículos de Mateo, que lo citan, nunca se hubiera supuesto que la tuviera”.

Con lo que hemos visto de Asimov, parece que no es la persona adecuada para discutir con los estudiosos sobre el significado del contenido de los textos bíblicos, cuando es incapaz de discutir sobre el significado contextual de una sola palabra.

De la cita de Isaías, que ampliaré más abajo, se trasluce aún sin ser un experto, que contiene una profecía. La profecía, según el Diccionario de la Lengua Española es – entre otras acepciones -, el “don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras”. Para el ateo Asimov no puede haber profecía pues no hay Dios, pero para un creyente sí la hay. Es una cuestión de fe que además tiene soporte en una base histórica, que está vacía de contenido para el ateo pero llena de contenido para el creyente. Eso no es discutible.

Falta ver que esa profecía fuera mesiánica, de decir que se refiriera al Mesías. Por lo pronto, Mateo y muchos estudiosos posteriores creen que esa cita se refiere a María y a su hijo Jesús.

El libro de Isaías agrupa textos de diversos autores, de distintas épocas. En este libro, los especialistas ven tres bloques de textos, en los que el primero (Is 1-39), agruparía los textos de Isaías (salvando Is 24-37 e Is 36-39). Estos textos dan nombre a todo el libro. En la homogeneidad de autor y época de este primer bloque, concretan el sentido mesiánico de aquella cita de Isaías otros dos textos. Se trata de Isaías 9, 1-7 e Isaías 11, 1-9, que reproduzco también [las notas entre corchetes son añadidos míos para ayudar a la comprensión]:

Y dijo Isaías a Ajaz [rey de Judá, idólatra, que es conminado sin éxito por Isaías a creer]: / "Pide a Yavé, tu Dios, una señal en las profundidades del seol [fosa sepulcral] o arriba en lo alto. / Y contestó Ajaz: No le pediré, no quiero tentar a Yavé. / Entonces dijo: Oye, pues, casa de David: / ¿Os es poco todavía molestar a los hombres, / que molestáis también a mi Dios? / El Señor mismo os dará por eso la señal: / He aquí que la virgen grávida da a luz, / y le llama Emmanuel”. Isaías 7, 10-14

Como al principio cubrió de oprobio / a la tierra de Zabulón y de Neftalí, / a lo último llenará de gloria el camino del mar / y la otra rivera del Jordán, / la Galilea de los gentiles. / El pueblo que andaba en tinieblas, / vio una luz grande. / Sobre los que habitan en la tierra de sombras de muerte, / resplandeció una brillante luz. / Multiplicaste la alegría, / has hecho grande el júbilo, / y se gozan ante ti, / como se gozan los que recogen la mies, / como se alegran los que reparten la presa. / Rompiste el yugo que pesaba sobre ellos, / el dogal que oprimía su cuello, / la vara del exactor como en el día de Madián, / y han sido echados al fuego y devorados por las llamas / las bocas jactanciosas del guerrero / y el manto manchado de sangre. / Porque nos ha nacido un niño, / nos ha sido dado un hijo / que tiene sobre los hombros la soberanía, / y que se llamará / maravilloso Consejero, Dios fuerte, / Padre sempiterno, Príncipe de la paz, / para dilatar el imperio y para una paz ilimitada / sobre el trono de David y de su reino, / para afirmarlo y consolidarlo / en el derecho y en la justicia / desde ahora para siempre jamás. / El celo de Yavé de los ejércitos hará esto”. Isaías 9, 1-7.

Y brotará un retoño del tronco de Jesé / y retoñará de sus raíces un vástago. / Sobre él que reposará el espíritu de Yavé, / espíritu de sabiduría y de inteligencia, / espíritu de consejo y de fortaleza, / espíritu de entendimiento y de temor de Yavé. / Y su respirar será en el temor de Yavé. / No juzgará por vista de ojos [según las apariencias] / ni argüirá por oídas de oídos [por lo que oiga decir], / sino que juzgará con justicia al pobre / y en equidad a los humildes de la tierra. / Y herirá al tirano con la vara de su boca / y con el soplo de sus labios matará al impío. / La justicia será el cinturón de sus lomos, / y la fidelidad el ceñidor de su cintura. / Habitará el lobo con el cordero, / y el leopardo se acostará con el cabrito, / y comerán juntos el becerro y el león, / y un niño pequeño los pastoreará. / La vaca pacerá con la osa, / y las crías de ambas se echarán juntas, / y el león, como el buey, comerá paja. / El niño de teta jugará junto a la hura del áspid, / y el recién destetado meterá la mano / en la caverna del basilisco. / No habrá ya más daño ni destrucción / en todo mi monte santo, / porque estará llena la tierra del conocimiento de Yavé, / como llenan las aguas el mar”. Isaías 11, 1-9.

No puedo dejar de hacer un inciso que no es un argumento, sí un testimonio. Tan enraizada está en el alma popular la profecía de Isaías, que este último texto me parece ha inspirado el entrañable villancico italiano Quanno nascette Ninno (Cuando nació el Niño), atribuido a S. Alfonso Maria de Ligorio, Doctor de la Iglesia, a quien San Francisco Jerónimo bendijo y anunció: "Este chiquitín vivirá 90 años, será obispo y hará mucho bien".

Parece que orientados por los especialistas – es la interpretación de la Biblia una tarea muy difícil como para aventurarse alegremente en ella como hace Asimov -, no nos deberían quedar dudas respecto a las alusiones mesiánicas de Isaías sobre el niño que nacerá de una virgen de la casa de David, como acertadamente cita Mateo en su Evangelio.

Es cierto que para los judíos tales profecías no se refieren a Jesús. La disyuntiva es una cuestión de fe. Lo que hace Asimov con sus comentarios, es marear la perdiz para crear confusión y desconfianza en unos asuntos en los que se puede creer o no, pero de los que no cabe ninguna duda histórica en cuanto a los hechos tangibles, es decir; un hombre considerado profeta, llamado Isaías, señaló un entorno y condiciones en los que nacería el Mesías, un hombre de la casa de David, nacido de una virgen. Más de setecientos años después de esa profecía, nació Jesús, hijo de María, una mujer virgen (seguiremos hablando de ello), en el seno de la casa de David. Posteriormente, los sucesos extraordinarios que acompañaron la vida de María y la de su Hijo hicieron ver a muchos judíos que, efectivamente, aquel nacimiento había sido distinto y excepcional y nada se oponía – bien al contrario - a que las profecías se hubiesen cumplido en María y en Jesús. Hasta aquí los datos. El resto es cuestión de fe.

Antes de acabar

Otro aspecto importante, por lo discutido, sobre la virginidad de María, es el que se refiere a si tuvo más hijos, es decir, si Jesús tenía hermanos. Para no alargar estas líneas, entraré en ello otro día.

Entretanto, si el lector desea documentarse sobre el tema, le aconsejo una página de internet (http://idd0098d.eresmas.net/NBSE.HTM), en la que bajo el título de Nociones básicas sobre las Sagradas Escrituras, concretamente en el apartado La virginidad de María, encontrará un compendio didáctico y amplio sobre argumentos en pro y en contra de la virginidad de María. La claridad en la exposición no merma su calidad científica. Los textos son del p. Javier Andrés Ferrer m.C.R.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Obama

Esto de que el nuevo presidente de los EEUU sea negro está resultando divertido, porque está dejando en evidencia la inconmensurable estupidez de muchísima gente.

Salvo por la circunstancia que señalé en otro lugar de este blog ("Ha ganado Obama", miércoles 5 de noviembre de 2008), me parece que el hecho de que el presidente de esa Nación sea negro, verde, amarillo o rojo gamba, es indiferente.

Excepto líderes como Alejandro Magno o Mao, que probablemente no han estado sometidos a más poderes fácticos que Dios o el Diablo, respectivamente, el resto de los mandatarios, desde un jefecillo de basureros al mayor mangante parlamentario, tienen detrás una retahíla de poderes fácticos que les determinan, pudiendo llegarse a entramados verdaderamente complejos.

Obama, un hombre guapo, que a primer golpe de vista inspira confianza, probablemente inteligente, aunque joven por exigencias del guión, tendrá quizás autonomía para elegir la hora de visitar el baño e incluso podrá improvisar cuando tenga el estómago revuelto, pero pretender que pueda tomar cualquier otra iniciativa, es rayar en la estupidez.

Este delirio de cambio con Obama, que se asemeja al por vergüenza ya olvidado efecto de cambio de milenio, puede llegar a lo sublime. Leo en un periódico digital: “Un asesor del Kremlin vaticina la desintegración de Estados Unidos en 2010. El final de EEUU podría estar próximo según asegura el profesor ruso Igor Panarin. El antiguo miembro del KGB, y actual asesor del Kremlin, lleva desde 1998 anunciando que la potencia norteamericana se desintegrará en seis partes en 2010”. No cito el periódico para no desprestigiarlo, pero resulta cómico que un profesor ruso, ciudadano de una sociedad que ha hundido un imperio, elevado a una dictadura criminal, desintegrado esa dictadura para desmembrar su Nación en una serie de repúblicas con el único denominador común de la mafia, vaticine que se va a desintegrar en un par de años una Nación que en todo ese tiempo no ha hecho más que prosperar para encabezar el mundo libre.

Obama es el representante de la Nación hoy más poderosa y libre del mundo. No es el dueño de una república bananera, ni el dictadorzuelo de una “comunidad” española, ni el amo de un cortijo. Parece que eso no lo pueden entender los menguados politiquillos españoles, que siendo tan poco se sienten tanto, y una buena parte de la sociedad española que piensan que se puede ser dueño, dictadorzuelo o amo, sin tener el genial valor de Alejandro Magno o la dramática solvencia de Mao.

sábado, 31 de enero de 2009

Los hijos

Me dice una buena amiga, que está encinta, que le preocupa la educación de su futuro hijo. No sé si habré sido descortés, pero la he visto tan preocupada que me he descolgado diciéndole que entendía su preocupación, pues hacer de Dios genera mucha intranquilidad, por eso de la responsabilidad.

Lo he intentado arreglar explicándole que su hijo todavía no ha nacido. Que después de nacer deberán transcurrir unos años hasta que lo lleve al colegio y luego otros hasta que tenga uso de razón, y luego otros hasta que empiece a correr riesgos por las compañías. A todo esto, ¿es razonable preocuparse a tan largo plazo, cuando no sabemos si amaneceremos mañana?

Por descontado que ha de estar en nuestra cabeza el colegio que deseamos para nuestro hijo. Pero sea cual sea su destino escolar, no nos debe quedar duda de que será muy importante, la educación que hayan recibido hasta entonces y, sobre todo, el ejemplo que haya visto en casa. Pero aún eso no será determinante para su futuro. Un caso paradigmático es el del Beato José Olalla Valdés (1820-1889), del que leía el otro día una nota biográfica en la revista Ave María (núm. 748. Enero 2009); este ciudadano cubano, de encomiable y ejemplar vida religiosa y profesional, ¡fue abandonado por su madre al poco de nacer, en una institución benéfica!

No podemos blindar a nuestros hijos frente al mal. Ni a nosotros mismos. Sólo podemos formales - y formarnos -, sin lagunas y con confianza en las creencias, lo que implica huir de frases hechas y confiar en que salirnos del paso a una pregunta comprometida es una buena solución. Los niños no son tontos.

Hecho esto es haber hecho mucho. Luego, Dios dirá. Será bueno buscar un colegio religioso – no todos son adecuados - si queremos mayor tranquilidad de que recibirá una buena educación integral, y a rezar para que no se nos haga amigo del golfo simpático de la clase. Pero pensar que su futuro depende de nosotros, es mucho pensar. Los padres, obrando en recta conciencia, ya han hecho todo lo que tenían que hacer.

miércoles, 28 de enero de 2009

Droga, aborto y poder en España

Somos el primer país del mundo en consumo de cocaína. Un país moderno, no puede ser el primero en nada sin el consentimiento del poder, y de la oposición que coadyuve.

Con todo lo que conlleva ese record, no he oído ninguna declaración institucional que se comprometa a la lucha contra la droga, ni ninguna denuncia en el Parlamento en la que la oposición saque a colación el problema. Somos el primer país del mundo en consumo de cocaína, el país refugio de la mafia mundial de la droga,… y todo es silencio al respecto.

Creo que no hay misterio. Y que viendo el funcionamiento de nuestra sociedad y los niveles de corrupción, también los mayores de Occidente, podemos confirmar lo que pensamos, como la regla del nueve en la división.

Esto de la droga es muy curioso. El poder la consiente negándola de palabra pero favoreciéndola descaradamente de hecho. Incluso legaliza su consumo, pero no su comercio. Curioso, ¿no?; eso garantiza la impunidad a quien se vea sorprendido consumiéndola, a pesar de que está consumiendo un producto prohibido y que ha tenido que delinquir para adquirir. La ciudadanía en España jalea la droga y la consume con efusión. Y los traficantes la justifican. Tal es la situación que, repito por tercera vez, España es el primer país… y no digamos respecto a la marihuana. La policía, con sus intervenciones reguladas por la política, parece que no hace más que regular la oferta y distribución de estos sustanciosos mercados. No olvidemos (ver, por ejemplo, “Cómo está el terrado 2” en este blog), cómo salen a la calle narcotraficantes, de la mano de responsables del ámbito de la justicia.

Tanto consenso y permisividad desconcierta, pero me llaman la atención respecto a otra situación, la del aborto. El gobierno empezó haciendo vista gorda a su práctica. Luego legalizó unos supuestos concretos para abortar. La población jalea esa práctica y pide más. El estamento médico la justifica. Hasta el punto de que España es referencia como país permisivo en el aborto, en cualquier supuesto, pues la legalidad se distrae y cuela todo. Para mayor impunidad, los socialistas van a hacer ley de la sin ley y ya han presentado un proyecto de aborto sin límites, como ya es en la práctica.

Creo que leí en algún lugar que un aborto cuesta entre 2.000 y 3.000 euros de media. Si usamos la aritmética elemental y multiplicamos este coste por un millón de abortos al año – la mayoría en clínicas privadas, pues paradójicamente aquí no molestan a los médicos de la medicina pública que alegan objeción de conciencia -, veremos que resulta una cifra astronómica. Considerando que una clínica abortista necesita un quirófano elemental, un médico y un par de asistentes con salario mínimo, veremos que esas clínicas son un verdadero negocio… dónde figuran como accionistas políticos, sobre todo socialistas, aunque no sólo.

La droga mata, el aborto mata. Pero ambas actividades son en España grandes negocios institucionalizados. Por eso nada nos debe sorprender, pues de la podredumbre no puede salir más que inmundicia. ¿Alguien esperaba que se pudiera objetar de la asignatura alienante de “educación para la ciudadanía”? Esos jueces que tan laxos son con las huidas de narcotraficantes o con los abortos todavía hoy ilegales, han dicho esta mañana que no se puede objetar de aquella asignatura. ¿Qué otra cosa podría esperarse? Y mañana tendremos aborto libre y pasado mañana eutanasia de derecho, pues de hecho ya se practica. ¿Podría ser de otra forma? Y las pensiones se reducirán, y los impuestos aumentarán, y se extenderá la filosofía de recaudar con multas por infracciones absurdas, para evitar que el ciudadano se organice frente al expolio, y el paro crecerá, y los precios públicos desbordarán en sus subidas al coste de la vida empobreciendo a jubilados y pensionistas… todo para satisfacer la insaciable corrupción.

La sociedad sin Dios no tiene límites en la aberración y en la sociedad sin Dios los débiles estarán siempre oprimidos. ¿Por qué creen sino que esa chusma de la droga y del aborto persigue con tanto ahínco a Dios?; porque es su único enemigo eficaz frente a la opresión del débil y la injusticia.

sábado, 24 de enero de 2009

¡Cómo está el terrado! 2

“El secretario general de la UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez, ha advertido de las represalias que puede padecer la compañía japonesa Sony "si tocan demasiado los huevos"…” (LD, 16-12-2008). En España, los sindicatos maman del presupuesto estatal – al margen de sus afiliados - y están integrados por los “mejorcito” de la clase trabajadora. Su tono negociador lo marca la diplomática observación del ¡secretario general! de uno de esos sindicatos.

“El Gobierno intenta evitar el hundimiento de afiliaciones a la Seguridad Social a toda costa. El método es incluir a menores de 16 años en las listas bajo el pretexto de actualizar sus seguros escolares,… En muchos institutos, colegios concertados y privados, de toda España se ha afiliado a clases enteras de alumnos de 14 y 15 años con la excusa del seguro escolar, aunque la edad legal para trabajar son los 16 años cumplidos…” (LD, 14-12-2008). Esta es otra de las muchas trampas para enmascarar el paro real. Probablemente una república bananera no llegaría a esos extremos. Con todo, el número de parados que no consiguen ocultar, sobrepasa ya los tres millones de seres humanos que deben sufrir la ansiedad de no poder traer a casa un dinero con el que sacar adelante a sus familias. ¡El sufrimiento del obrero frente a la impunidad del político criminal y demagogo!

“Ya hay borrador de reforma: Las pensiones de jubilación bajarán un 30%. El nuevo pacto por las pensiones ya tiene borrador. Tal como avanzó LD el pasado noviembre, populares y socialistas negocian rebajar la cuantía media de las mismas en un 30%, al ampliar a toda la vida laboral el cálculo de la prestación. Los fondos de pensiones se hunden” (LD, 28.11.2008). Nos ocultan el número real de parados, los sindicatos chulean a las multinacionales que como respuesta normal se van de España, y entre sorber las lágrimas de cocodrilo y promesas más falsas que un duro sevillano, el partido en el poder, el de la oposición y los sindicatos, bien nutridos con la sangre del obrero, pactan que la ciudadanía sea más pobre cuando ya no pueda trabajar ni luchar por sus derechos. ¡Miserables!

“De la Vega augura "año de bienes" ante los peores datos económicos de la democracia. El día que la nieve ha colapsado toda España, De la Vega ha acudido al refranero para pronosticar "año de nieve, año de bienes". No ha explicado si se refería a la peor destrucción laboral de la historia, los 3,1 millones de parados, o la peor recesión desde 1959 a la que se enfrenta nuestro país” (LD 10.01.2009). Esa mujer, digna representante de los socialistas españoles, dice lo que piensa, porque el poder está ya en el momento en el que no ha de pensar lo que dice; han ganado y la verdadera victoria es aquella en la que no preocupa ya la opinión del vencido. Pero yo me pregunto, ¿”año de bienes”, todavía de más “bienes”? Pero, ¿qué más queréis si lo tenéis todo? ¿Podéis satisfaceros más sin caer en la enfermedad física o mental?... ¿o ya os sentís caídos y “de perdidos al río”? El vicio no tiene más horizonte que la enajenación. Esperaremos, pacientes.

“El juez de Murcia, acusado de una supuesta prevaricación en relación a la adopción de una menor por la pareja lesbiana de la madre biológica, ha sido condenado a más de dos años de inhabilitación para empleo o cargo público, más una indemnización de 6.000 euros a las demandantes” (Boletín Hazte Oir. 10 de enero de 2009). El motivo del asunto está en que el juez pidió informes psicológicos para prevenir la situación emocional de la menor, al ir a ser adoptada por una pareja lesbiana, situación legal pero antinatural, añado. Una de las lesbianas es del partido PiD de la socialista Rosa Diez.

Semejante rigurosa condena contrasta con la siguiente: “La Audiencia Nacional abre un expediente disciplinario a Baltasar Garzón. La sala de gobierno de la Audiencia Nacional ha acordado este viernes incoar un expediente disciplinario a Garzón por una falta leve en relación con la puesta en libertad de dos narcotraficantes turcos. El juez lo calificó de “error de carpetilla”. Fuentes jurídicas han precisado que el expediente será instruido por el presidente de la sección séptima de la sala de lo contencioso-administrativo de este tribunal, José Luis López Muñiz. Este magistrado, que además es el más antiguo de esta sala, será el encargado de proponer si el asunto debe archivarse o qué sanción se le impone a Garzón, que puede ir desde una advertencia hasta una multa de un máximo de 300 euros.” (LD, el sábado, 10 de enero de 2009). ¡Cómo es eso!, dirán ustedes. España es el primer país del mundo en consumo de cocaína, y semejante record no puede ser ajeno a una suma de “errores de carpetillas”, sancionados – cuando se sancionan - como faltas leves con sanciones leves. La misma estructura política que da instrucciones a la estructura judicial para dos años y seis mil euros por pedir unos informes, da instrucciones de ningún año y trescientos euros por soltar a un narcotraficante de peso internacional. Verde y con asas.

Los masones y sus cuentos

Decía el otro día (martes 23 de diciembre de 2008, La Iglesia en Extremo Oriente) que soy un mal lector, y haciendo gala del comentario quiero traer a colación un libro que me regalaron hace unos días y que he leído pasando por alto el desorden establecido que tengo en mis lecturas e, incluso, para mis aportaciones a este blog (por ejemplo, este texto lo escribí el pasado 27 de diciembre coincidiendo con un momento de intervenciones sobre el asunto, en diversos lugares de internet). En definitiva, que no es tema que tuviera establecido para estos días navideños, pero “la ocasión hace al ladrón” y con ocasión de tener la lectura fresca, la comento. El libro es “Yo fui masón”, de Maurice Caillet. Está editado por Libros Libres (Madrid, octubre de 2008).

La obra narra en primera persona la evolución social del autor, que fue un alto cargo de la masonería francesa y del partido socialista. Es de lectura fácil, por su amenidad y extensión (184 páginas) e interesante, por lo que lo recomiendo, aunque con un “pero”; Caillet explica su experiencia pero presupone la formación del lector, de manera que comenta argumentadamente algunos de los cuentos masónicos sobre Jesús, sin molestarse en rebatir esos argumentos pues imagino que da por sentado que el lector lo tiene claro. Hasta tal punto es confuso en ese extremo, que al principio creí que el libro es un gol, que le meten a la editorial, para divulgar de forma velada los principios masónicos. La impresión dura la mitad del libro y luego queda más que clara la buena intención del autor. No recomiendo la lectura del libro a personas que no tengan muy claras las ideas sobre Jesús.

En este sentido, es necesario saber que actualmente no hay datos históricos que avalen que Jesús fuera esenio, ni que se formara en el Tíbet y en Egipto, extremos que por otra parte no tendrían nada de especial, salvo que no hay dato alguno que lo verifique. Más tosco es el camelo del hermano gemelo de Jesús, que sería el que habría muerto en la cruz, según los masones, mientras el Jesús que conocemos… bla, bla, bla. También es un cuento para ignorantes el que Jesús fuera liberado vivo de la cruz y que gracias a ritos esotéricos de curación se librase de la muerte para luego casarse con María Magdalena. En su descripción de los ritos masónicos, Caillet expone esas ideas en un entorno que puede hacer dudar a una persona ignorante o crédula que, desarmada por el talante del autor y de la editorial, aborde la lectura del libro con su escasa guardia intelectual, baja.

Más refinados y peligrosos son argumentos como el que sigue. Hablando de una reunión masónica, dice: “Comenzó entonces la lección sobre una palabra… perdida: esta palabra ha sido descubierta por los masones en el templo de Enoch, situado bajo el Templo de Salomón. Se trata del tetragrama sagrado IHVH, Yahvé, el Logos del que habla San Juan en su prólogo: “En el principio era el Verbo”…El hecho mismo de haber traducido logos por verbum indica que alguna cosa se ha perdido, pues logos significa, ante todo, relación… o sea, armonía… El Caballero Rosa-Cruz [categoría masónica] no cae en el engaño de la traición de la traducción y… comprende que el logos es la arquitectura misma del templo del universo, cuyos constructores son… los masones”. A través de un argumento aparentemente coherente llegan a la conclusión de que el Evangelio se ha manipulado y en realidad lo que dice es que Dios no existe, sino que todo es el hombre. El problema es que todo ese argumento se basa en una premisa falsa; la traducción cristiana es buena. San Juan dice: “Al principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios” Jn 1,1. No cabe más sentido que al principio era Dios. Pero esta cita no está huérfana; “Al principio creó Dios los cielos y la tierra” Gén 1, 1; ¿qué armonía podía haber sin cielos ni tierra?, sólo Dios, el Creador. “Antes que todo fue creada la sabiduría, / y la luz de la inteligencia existe desde la eternidad. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas…” Eclo 1, 4-5; sólo Dios, fuente de sabiduría, ¿qué pinta aquí un constructor masón? “Yavhé me poseyó al principio de sus caminos, /antes de sus obras desde antiguo. / Desde la eternidad fui yo establecida, / desde los orígenes antes que la tierra fuese…” Prov 8, 22-23; solo Dios, que posee la sabiduría antes que a sus otras obras, ¿qué tontería “comprende” el Rosa-Cruz con esa patochada de la traducción traidora?

La “luz” que prometen los masones a los iniciados, el misterio soterrado que sólo ellos conocen, no es más que una patraña montada a partir de una pirueta mental, a partir de una historia real. Cuando autores defendían que Jesús no existió realmente, todo les era más fácil a los masones. Pero cuando la evidencia histórica ha desbordado a los más mediocres historiadores, no cabe más que “añadirle” “historias” a la historia; Jesús tenía un hermano gemelo, o eran trillizos, si hiciera falta; Jesús era esenio y ellos le enseñaron secretos secretísimos que le permitirían resucitar muertos y curarse a él mismo tras la crucifixión; Jesús se casó con María Magdalena - lo que era intelectualmente incompatible con el ser esenio - y fundó una dinastía de reyes... Por si algo no funcionara, Jesús fue un extraterrestre… La ignorancia de las masas permite cualquier exceso.

En definitiva, bien por el libro pero sin conceder tregua a los protocolos masones que con tanto detalle se describen. El autor presume una capacidad intelectual que no me atrevo a decir esté en los cerebros españoles (más de la mitad votan a la izquierda).

Los masones se burlan de la liturgia católica, pero ellos se disfrazan, crean muecas “secretas” para saludarse, pican de aquí y de allí para crear sus mensajes cambiando el sentido de todo y haciéndose ellos los creadores de esos mensajes. En fin, se comportan como preadultos y pretenden “dar luz” al mundo.

Soraya

Desde que escribí en este blog mi opinión sobre Rajoy – martes 4 de marzo de 2008, "Duelo de titanes" -, me venía preguntando ¿qué camino ha tomado el PP?, ¿de qué personas se ha rodeado?, ¿a qué personas se ha quitado de en medio?

Cuando vi por vez primera a la tal Soraya en una de sus intervenciones, se me vino a la cabeza aquella pregunta tan castiza y desafortunada de “¿con quién se acostará esa chica?”. Naturalmente, no me planteaba su castidad – no hubiera estado mal planteármelo ante una persona pública, pero hoy en España es eso hilar muy fino -, sino que era esa pregunta retórica que nos hacemos los mal pensados, sin fundamento real, cuando vemos a alguien que está en un lugar privilegiado asignado a dedo, puesto en el que rechina por no poseer aparentemente ninguna cualidad para él (hoy, gracias a la influencia gay, muchos se hacen esa misma pregunta cuando ven a un hombre en situación semejante).

Pero hete aquí que hace unos pocos días aparece en todos los medios una foto de la Soraya del Rajoy, en una actitud que es extraña para vender ideas políticas; con un atuendo que es extraño para una persona que debería dar imagen de seriedad; y con una mirada de cordero degollado que algunos han interpretado como mirada sensual, algo así como una mirada ávida.

Y de repente se me enciende la luz; A la pobre muchacha le falta estilo, por lo que nada me dice su vulgar voluptuosidad, pero parece que ella se encuentra a gusto, que ese es su papel. No puedo dejar de pensar en los ciudadanos desahuciados por no poder pagar la hipoteca, mientras que quien debe ampararles posa para nos imaginamos quienes.

Con su actitud, interpreto que Soraya ha salido del armario y a mi ya me cuadra todo. Un simple gesto nos abre la puerta de la zahúrda. Luego vienen los argumentos de los defensores de la muchachita, los argumentos de los que quieren hacer méritos delante de Rajoy defendiendo a la muchachita,… y lo que vendrá. Ya conocíamos a los que nos gobiernan. Ahora conocemos también a la oposición. Solo había que dar tiempo para que la basura saliera a flote, y ya tenemos a la vista el paisaje de la política española.

¿Por qué España es la última nación en educación, y la primera en consumo de cocaína, en paro, en aborto y en corrupción? ¿Es una casualidad?, ¿es el clima?, ¿es mala suerte?... No, es una consecuencia. Son los frutos que se pueden esperar de ese inmerso tinglado de ateísmo y consecuente inmoralidad que cubre a nuestra nación.